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Ciberfaladoiro: El Dilema de las Redes Sociales

En esta nueva edición del “Ciberfaladoiro Esfereiro” tuvimos la oportunidad de contar con amigos y amigas que se conectaron desde Barcelona, Santiago, Coruña, Porriño, Vigo y desde fuera de España: Reino Unido. Sin duda, la tecnología puede logra que las barreras físicas desaparezcan y al mismo tiempo, se puedan crear lazos.

Este encuentro virtual nos dio la oportunidad de discutir sobre un tema de actualidad y vigencia: el uso de las redes sociales. Como complemento hemos sugerido ver el documental “The Social Dilemma”, que ha generado un debate de lo más interesante y del que daremos más detalles a continuación.


El documental explicaba cómo fue la evolución de las redes sociales y las implicaciones que tienen en el día a día de las personas, desde las más jóvenes hasta las mayores. Este vínculo entre tecnología y personas se encuentra normalizado sin cuestionar cómo es que unas
“herramientas” gratis pueden ofrecer tanto a cambio de “tan poco” ya que “solamente se necesita un correo electrónico y una contraseña”.


Las impresiones fueron muy variadas, desde vivir un sentimiento “traumático” ya que ver el documental te abre los ojos y ayuda a valorar que “…esos productos gratis no siempre son gratis sino que la persona usuaria es el verdadero producto” y efectivamente “al conocer esa realidad da algo de miedo”.

Otra realidad en medio del uso de las redes sociales es que “se saltan la seguridad y la soberanía digital, ya que lo que ocurre cuando no se paga por ciertos servicios es que las empresa intentan monetizar ese servicio y se da por hecho que los anuncios son aleatorios, pero no es así, siguen un estrategia mercantilista…”.


Nos encontramos con otras opiniones más directas, por ejemplo se opinaba que “el documental habla sobre cómo estas empresas venden tus datos para obtener beneficios, y te manipulan con el objetivo de ganar dinero y les da igual todo lo demás”, punto de vista respaldado por muchas de las personas que han participado.


Las redes reclaman la atención y absorben tu tiempo y genera una dependencia, se están metiendo en nuestra vida constantemente, las empresas se esfuerzan para hacerlo todo más fácil.


Un factor muy recurrente fue “la adicción” que se genera cuando se orientan las publicaciones del muro, timeline, etc a la venta de un servicio y se reduce al ámbito económico. Lo anterior provoca que las empresas que gestionan los datos y los perfiles de las personas creen filtros que buscan condicionar el comportamiento de las personas ya que solamente muestran “lo que interesa”, “lo que gusta”, esa información es sesgada y no completa la visión y comprensión de la realidad.


“Las empresas se preocupan para que se consuma, te dan muchos servicios que te escanean, conocen tus hábitos, recuerdan que has hecho y que nuevamente buscan monetizar tu información, tus datos y tu vida”, se puntualizó.


“La mayoría de los usuarios no conocen la realidad y lo peor es que la gente no tiene interés en saber lo que ocurre”. Algunas personas rehúyen del tema con el argumento: “no tengo nada que ocultar”, pero esto genera la lucha de David contra Goliat; las recomendaciones te condicionan a lo que puedes ver, aprender, conocer.


Otro punto que se mencionó es que somos de las sociedades más polarizadas y eso pone en riesgo la democracia ya que las personas han convertido a las redes como su único medio de información y que no ven otras fuentes.


Pero ¿Es realmente beneficioso para los usuarios y/o consumidores?


“Podría llegar a ser beneficiosa si la ética y la tecnología se suman para utilizarse de forma adecuada, las empresas deben autorregularse” y en la medida de lo posible no deben llegar a un “extractivismo de datos” que se dedique a explotar la información. Cómo la información no es algo tangible no es fácil de asimilar para la mayoría de las personas.


Surge la recomendación de un libro llamado “El Circulo” de Dave Eggers, ya es un buen ejemplo de cómo los peligros de la era digital pueden llevar a una persona que piensa “no me van a vigilar” o que no cree en que el uso irracional de las nuevas tecnologías pueden llevar a un situación de vigilancia y manipulación.


Entonces, ¿Qué usos le podemos dar a redes sociales?


“Debemos pensar que el altavoz de las Redes Sociales nos permite llegar a muchos más sitios, antes se reducía al grupo de amigos y personas cercanas.Podemos llegar a las personas que no tienen los conocimientos necesarios para comprender lo que está ocurriendo, a aquellos sitios donde la información es unidireccional; llegar incluso a quienes no han tenido estudios en nuevas tecnologías.


Muchos puntos claves surgieron a partir de “la pregunta del millón”: A nivel personal ¿Qué hago yo?, veamos algunos de ellos.


Se mencionó cómo se pueden utilizar las redes sociales para cambiar las cosas, son otra manera de llegar a la gente. Asimismo, se valora la opción de los periódicos y otros servicios que ofrecen planes de subscripción para poder ser independientes y que no sea la publicidad la fuente de ingreso , principalmente que no se vendan tus datos personales.

Otra forma de mejorar los resultados es pagar por aquellos servicios en los que “dichos servicio son de calidad” y no “acomodarnos en utilizar solamente aquello que es gratis”. Y hablando de servicios, también debemos aprender a identificar cuáles son nuestras verdaderas necesidades, cuáles son reales.


Un punto a favor es que se pueden utilizar como herramientas que te ayudan a generar reputación, a fomentar la marca, generar un nombre para darse a conocer a todas las personas que tengan acceso a internet. Hay que poner en la balanza lo que estas empresas nos aportan y cómo podemos encaminar la tecnología en una dirección que genere un beneficio pero respetando los derechos fundamentales.


Uno de los agentes claves en este aspecto es el gobierno, es éste quien debe aplicar cierto tipo de regulaciones y leyes que contribuyan a la legislación, crear una mayor conciencia tecnológica y pensar en qué tipo de tecnologías deben existir y cuales queremos que sean un bien público, respetando a toda costa nuestros derechos como usuarios y consumidores.

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Y tú, ¿viste el documental? ¿Qué te pareció? ¿Y qué opinas de todo este tema?

Control sobre la pareja a través de redes sociales y servicios de mensajería

Cada vez resulta más difícil encontrar a alguien que no haya sucumbido a los “encantos” de las redes sociales y los atractivos beneficios de los servicios de mensajería tales como Whatsapp o Telegram, Instagram, Facebook, y otros tantos que se nos escapan. Estas aplicaciones pueden parecer siempre ventajosas y su uso nos repercute? la mayoría de las veces resultados muy positivos (ahorro en las comunicaciones, inmediatez, capacidad de decidir cuándo ver un mensaje…) pero también tiene un lado oscuro que trae consecuencias no tan buenas.

“En una relación sana se respetan los espacios; en una tóxica, se invaden”.

A lo largo de la historia siempre se han dado casos de control en la pareja. Sin embargo, con las nuevas tecnologías ese control se hace permanente, no quedando hueco alguno respecto a ese poder de saber por parte del otro miembro de la pareja donde está, con quién, y qué hace la otra persona. Se pasa a un control 24×7, sin dejar ningún ámbito de “descanso” a la pareja: se mandan mensajes en horario laboral, de estudios, en el ocio, durante una visita a un médico… y lo que se pretende es una respuesta instantánea.

Actualmente ya no sólo se ejerce el control mediante la pregunta directa del “¿qué haces? o “dónde estás?” sino que también se piden contraseñas o patrones para acceder a los dispositivos y revisar las conversaciones, se revisan los “likes” de las aplicaciones o cualquier comentario que se recibe en las redes sociales, geolocalización… no dejando una vía de escape a la persona que sufre el control.

“Por San Valentín, le revelé mi contraseña”.

Testimonio ficticio

Este control del móvil o redes sociales representa una forma más de violencia en la pareja, y entre sus peligros destaca el de que habitualmente no se identifica como tal. El control tiende a confundirse con confianza y complicidad, lo cual puede llevar a la paradoja de que ante el malestar de uno de los miembros de la pareja debido a esa constante invasión de su espacio, el otro lo distorsione, de forma consciente o no, llegando a plantearlo como una falta de confianza. 

Y podría llevarnos a otra situación clásica en la que, nuevamente, la persona objeto de control sea tildada de exagerada, y en definitiva culpable de las dificultades que atravesase la pareja, incluso de sus problemas laborales, sociales, de las humedades de la cocina y hasta del coronavirus…

Así, nada es lo que parece: donde parece existir una muestra de amor y confianza, habría en realidad desconfianza. Lo que pudiese aparentar seguridad, escondería una gran inseguridad, que trataría de calmarse a base de control.

“Si no haces nada malo, no tienes nada que ocultar”.

Falacia clásica

Este control se ha normalizado de tal modo, que muchas personas que lo llevan a cabo no son conscientes de ser ellos el problema, convencidos de que se trata de un funcionamiento normal dentro de una pareja. Incluso entre los más jóvenes se llega a ver como “una prueba de amor”, en lugar de un indicio de una relación tóxica.

Como saber si estamos siendo objeto de este control?

Desde Sanidad se ha facilitado un decálogo para detectar si estamos sufriendo este tipo de violencia, o incluso si la estamos ejerciendo nosotros. Algunos de sus puntos son:

  • Acosar o controlar a tu pareja usando el móvil
  • Interferir en las relaciones de tu pareja con otras personas
  • Espiar el móvil de tu pareja
  • Censurar fotos que tu pareja publica y comparte en redes sociales
  • Obligar a tu pareja a que te envíe un chat con otra persona
  • Enfado por no mostrar siempre una respuesta inmediata, sea mediante chat o por teléfono

“El amor duele” es un fake”.

Testimonio ficticio

La manifestación más obvia y extrema de este control es la instalación de los denominados “software espía” en los terminales que usa el miembro de la pareja objeto de control y que dan una especie de “foto completa” de la actividad que tiene esa persona en su teléfono (conversaciones, ubicación…) con el correspondiente riesgo también para la integridad física de las personas que hayan decidido salir de una relación o sean víctimas de violencia de género. 

Estamos hablamos de que el artículo 18 de la Constitución Española garantiza el secreto de las comunicaciones ¿qué legitimación tiene que se mantengan estos software en el mercado con un acceso y una instalación tan sencillos? ¿Por qué no se le da la importancia que tiene a esta cuestión? ¿Acaso cualquiera y bajo cualquier circunstancia puede acceder a mi actividad en mi terminal móvil sin ninguna garantía?

La Agencia Española de Protección de Datos recientemente ha abierto una línea de trabajo centrada en determinados aspectos de privacidad en los casos de violencia de género. Uno de los puntos que recoge son los hechos que nos deben hacer sospechar que tenemos un software espía instalado (extraño rendimiento de la batería, teléfono que se calienta con facilidad…) y otras recomendaciones sobre navegación segura, recomendamos echarle un vistazo:

https://www.aepd.es/es/areas-de-actuacion/recomendaciones

“No soy yo, eres tú”.

Testimonio ficticio

Como muchos otros aspectos que engloban las relaciones personales es necesario trabajar este tema desde diferentes ámbitos (psicológico, social, familiar…) pero también es importante saber identificar que estamos siendo víctimas de esta situación, pedir ayuda, y liberarse. 

Esto pasa por tomar conciencia, una vez más, de nuestros derechos, identificando en qué consiste nuestro derecho a la intimidad, y evitando normalizar una situación que no es normal, en ninguna circunstancia.

Fuentes:

Autoras

  • Carmen Troncoso Recio
  • Paula Sánchez Agra