¿Pueden los videojuegos enseñarnos sobre derechos humanos?
Durante años, los videojuegos fueron catalogados como mero entretenimiento. Pero en la última década, una nueva generación de desarrolladorxs ha demostrado que este medio puede ser algo más: una herramienta de reflexión sobre los derechos humanos, la desigualdad, la sostenibilidad ambiental y las realidades del mundo actual.
Estos títulos invitan a jugar no solo para ganar o por el mero placer de jugar, sino para comprender.
En Enxeñería Sen Fronteiras Galicia consideramos que el juego es un espacio que puede ser muy transformador, una verdadera tecnología para el bien común a poco que nos esforcemos por cuidar los contenidos y metodologías. Ya en su día con el Tetris de Derechos Humanos empezamos a fijarnos en el potencial de los videojuegos y, últimamente, mucho más con la colaboración en el Máster de Videojuegos da la Universidade da Coruña.
Agradecemos en esta entrada especialmente los inestimables aportes de Luz Castro, y de Manuel Santamariña.
El conflicto y la migración contados desde las afectadas
Algunos videojuegos recientes colocan al jugador en contextos de guerra, exilio o represión, no desde la perspectiva del héroe armado, sino desde la fragilidad de las víctimas civiles.
- This War of Mine (11 bit studios, 2014) narra la supervivencia de un grupo de personas atrapadas en una ciudad en guerra. Obliga a tomar decisiones morales duras: ¿arriesgarse para ayudar a otros o priorizar la propia subsistencia?
- Liyla and the Shadows of War, del desarrollador palestino Rasheed Abueideh, es un testimonio emocional sobre la vida de una familia en Gaza. Su ambientación sobria y su final devastador lo convirtieron en obra de denuncia.
- Freedom Bridge, experiencia minimalista de Necessary Games, simboliza la desesperación de quienes buscan cruzar la frontera entre Corea del Norte y del Sur.
- The Asylum Project, publicado por ProPublica, guía al jugador por las decisiones reales que enfrenta un solicitante de asilo en Estados Unidos.
Según Europa Press, este tipo de videojuegos “fomenta la empatía hacia las personas refugiadas” y puede ayudar a comprender contextos que muchas veces se perciben solo a través de titulares lejanos.
Videojuegos por el planeta: sostenibilidad y acceso a recursos
El cambio climático, el agotamiento de recursos y el derecho a un entorno saludable también han encontrado voz en el mundo del videojuego.
- Terra Nil (Free Lives, 2023) subvierte la lógica de los city builders: en lugar de construir y expandir, debemos restaurar ecosistemas destruidos y devolver la vida al planeta.
- Spilled!, un título indie sobre limpieza de vertidos, convierte la ecología en una experiencia relajante pero educativa.
- Catchment Detox, desarrollado por la cadena australiana ABC Science, enseña a equilibrar producción económica y protección ambiental gestionando una cuenca fluvial.
Incluso los juegos de apariencia surrealista, como Little Inferno, World of Goo o Human Resource Machine, esconden críticas al consumismo y al vacío del progreso tecnológico, mostrando con humor negro los riesgos de una sociedad que quema (literal y figuradamente) sus recursos.
Trabajo, desigualdad y capitalismo
El terreno laboral no queda fuera del debate. Muchos videojuegos de simulación y gestión han utilizado el humor y la sátira para analizar cómo trabajamos y a quién beneficia ese trabajo.
- The McDonald’s Videogame (Molleindustria) ironiza sobre la lógica corporativa de las grandes cadenas: deforestación, manipulación publicitaria y explotación laboral.
- Human Resource Machine y su secuela 7 Billion Humans convierten el trabajo repetitivo y burocrático en un puzle mecánico, una metáfora de la deshumanización laboral.
- Game Dev Tycoon explora las tensiones entre creatividad y beneficio en la industria del videojuego, y ha inspirado ideas de proyectos más críticos tipo Corporate Tycoon o Nontendo Simulator, donde maximizar beneficios implica erosionar los derechos de tus propios empleados.
- The Uber Game, creación del Financial Times, refleja los ritmos y precariedades de la gig economy desde los ojos de un conductor anónimo.
- Walikale es un videojuego online para dar a conocer la conexión entre los móviles y la guerra en la R. D. del Congo, de la ONGD Alboan, que podría estar en este grupo o en cualquiera de los dos anteriores.
- La publicidad forma parte de este sistema perverso. Con Invasores del Espacio Público se quiere llamar la atención de este tema
- Uno sobre el que llamaron la atención las compas de Ecoar: Tonight We Riot, donde la clase trabajadora se organiza para derrocar el sistema capitalista
Estas obras demuestran que incluso un simulador económico puede ser una herramienta de conciencia si se diseña con intención social. También está habiendo en los últimos años algunos que se centran en salud mental, muy relacionado con este mundo cada vez más individualista y con poco tiempo para cuidar y cuidarse.
Memoria cultural y restitución: jugar para recordar
La justicia cultural y el respeto por las identidades son también una forma de dignidad humana. Algunos juegos recientes abordan estas temáticas con creatividad.
- Relooted imagina un mundo donde el jugador recupera —o “restituye”— arte africano expoliado de museos europeos, con un tono irónico pero profundamente simbólico.
- Valiant Hearts: The Great War, desarrollado por Ubisoft Montpellier, recupera la memoria de la Primera Guerra Mundial a través de cartas reales y una narrativa centrada en personas corrientes afectadas por el conflicto.
- Otros, como Tsia,
Este tipo de juegos, entre la divulgación histórica y la denuncia cultural, muestran que preservar la memoria también puede ser una mecánica de juego.
Diseño ético y empatía
Todos estos ejemplos tienen un elemento común: la participación activa del jugador. No se trata solo de observar una historia, sino de tomar decisiones, asumir responsabilidades y sentir las consecuencias.
El videojuego se convierte así en un simulador emocional del mundo real. Títulos como This War of Mine o Terra Nil no enseñan con lecciones, sino con vivencias interactivas que generan empatía. Y esa es quizá su mayor aportación a la educación en derechos humanos: la experiencia personal del otro.
Como medio de expresión, el videojuego combina narración, emoción y toma de decisiones. En esa mezcla reside su fuerza para hacernos reflexionar sobre el tipo de sociedades que queremos (o no) construir.
Ideas futuras:
En un momento en que la Inteligencia Artificial también se extiende a la actividad de creación de videojuegos, la empatía humana se hace cada vez más necesaria.
Nuevas ideas podrían incluir simuladores donde el jugador gestiona infraestructuras básicas (agua, luz, internet) en comunidades empobrecidas o en un (previsible) futuro de escasez de recursos y cambio climático acelerado, aprendiendo sobre decisiones éticas, presupuestarias y humanas, emulando el estilo de SimCity o Cities: Skylines (superando los simuladores del estilo Millennium Village Simulation, donde hay que tomar decisiones para la supervivencia de una familia de una aldea muy empobrecida en algún lugar del África Subsahariana).
¿Y tú, tienes propuestas de más videojuegos en esta línea, o de ideas futuras para desarrollar?
Pronto haremos otra entrada de este estilo… ¡pero con juegos de mesa!
Recursos y lecturas recomendadas
- Lista curada de games for impact: GG App — Luz Castro
- Artículo en Europa Press sobre videojuegos y empatía: “Una herramienta poderosa para fomentar la empatía hacia personas refugiadas” (2024)
- Proyecto educativo Asylum: https://projects.propublica.org/asylum/
- Satira corporativa de Molleindustria: The McDonald’s Videogame
- Ensayo sobre videojuegos y cambio social (Gamasutra): “Games for Change and the Ethics of Play”
- Página Games for Change: https://www.gamesforchange.org/



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