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Crónicas desde Honduras. La primera de Alba C.: en el ecuador de la adaptación



Parece mentira que ya hayan pasado 17 días desde que aterrizamos. A veces siento que llevo aquí mucho más, pero cada día hay al menos una cosa que me recuerda que acabo de llegar. Para escribir he puesto en los cascos una playlist en la que he ido guardando canciones que he escuchado en los trayectos de coche de las salidas con Coddeffagolf. Estoy sentada en una colcha que he puesto en el suelo de la sala y que ahora es “el salón”. Llevaba un poco mal que el tiempo que pasábamos en casa fuese en la cama, en horizontal, en la oscuridad, con el aire acondicionado. Dicho así parece más dramático de lo que es, pero era algo que no me imaginaba. ¡Ahora ya está solucionado! Tenemos salón.

Voy a contar cómo han sido estas semanas repasando mi diario de recuerdos. Creo que ser PCR empieza antes de llegar. ¿Por qué llevo tanto suero fisiológico? ¿Para qué tantos medicamentos? son preguntas que sigo sin resolver, y comienzo a pensar que mi médica y mi amiga Raquel quizá hayan sido demasiado prevenidas. O quizá no, aún no lo sé. Irte de tu casa para vivir tres meses en un lugar entendido como inestable e inseguro por el imaginario colectivo de tu país y que ,además, está a más de 8000 kms conlleva ciertas ansiedades colectivas y propias. Sentí tanta tensión antes de irme que, en cierto modo, llegar aquí fue un alivio.

No creo que nunca me olvide de los primeros momentos con Rubén y Alba V. en el aeropuerto. Como se suele decir, llevábamos las mochilas cargadas de ilusión y ganas; aunque las cargábamos en piloto automático. Un vuelo de 11 horas en la misma fila que los que iban a ser mis mejores amigos, forzados pero verdaderos, todo el verano -invierno aquí- y unas horas en el coche con Raquel Z. desde Palmerola después, llegamos a San Lorenzo. Me cuesta recordar cuál fue mi primera impresión más allá del calor, creo que se debe a lo cansada que estaba. Lo que sí recuerdo es el momento de salir del aeropuerto con una estampa preciosa de familias con pancartas y globos recibiendo a sus seres queridos que entiendo, algunos, vendrían en nuestro vuelo. También recuerdo las frutas que nos dejó Rina en el apartamento: el primer gesto de amabilidad de muchos que acumularía en los siguientes días.

Los primeros días nos dedicamos a descansar, aprender a usar el aire, aprendernos las calles de San Lorenzo, comer un par de baleadas, y ver alguno de los maravillosos atardeceres del Golfo. En nuestro segundo día hubo un apagón en San Lorenzo y pasamos el día en Choluteca. Ese fue el día en que empecé a darme más cuenta de la influencia de EEUU aquí; y de las marcadas desigualdades sociales. Desde ese día no paro de verlo en todas partes. También compramos muchas cosas, demasiadas. Entre ellas, mucha ropa de segunda mano. Yo venía apenas sin ropa porque no tenía muy claro el dresscode y venía avisada de que se estropeaba mucho. También hicimos nuestra primera compra en La Colonia, conseguimos nuestras tarjetas del móvil… Aún era todo pura gestión.


El primer fin de semana lo pasamos en Amapala, con las primeras sensaciones de ya estar insertos en la experiencia. Todo fue muy bucólico y nos encantó, también gracias a Elena, que ya llevaba casi un mes en Honduras. Aunque volvimos con leves problemas digestivos, teníamos muchas ganas de ir el lunes a Coddeffagolf. Ese lunes fue el único día tranquilo de la semana. A partir de ahí, nos metimos de lleno en el frenético pero pausado ritmo de trabajo de los compañeros de la oficina, y en él seguimos. Y encantados.


Mi primera salida de campo fue el martes a El Tulito, Choluteca con Carlos, a hacer un monitoreo de aves con los comunitarios en la laguna La Alemania. La intención es enseñarles a hacerlo por su cuenta. Su acogida e inclusión conmigo fue muy reconfortante, y la actividad me encantó,¡aprendí mucho!.

El miércoles tuve la suerte de asistir a una reunión de los pescadores artesanales de Aguas Calientes, El Triunfo y los técnicos de Digepesca mediada por Coddeffagolf. Allí pude entrar de primera mano en contacto con la realidad de este sector económico, de gran relevancia local, con sus múltiples y heterogéneas tensiones y demandas. También fue un gran aprendizaje para mí ver las habilidades de mediación de Nohelia.

El jueves fui por primera vez a una Escuela de Incidencia Política en Marcovia, Choluteca. Allí pude colaborar con las comunitarias y los técnicos en un taller de Resolución de Conflictos Comunitarios coordinado por Donaira. Fue una experiencia reveladora: por un lado, descubrí las dinámicas de intervención social de la ONG, las cuales me fascinaron; y por otro, tomé conciencia de los retos que atraviesa la comunidad de Cedeño, Choluteca, sobre todo en temas de adaptación climática, manejo de desechos, educación y seguridad ciudadana.

El viernes fue un día increíble. Fuimos de nuevo a Amapala, esta vez con Astrid y compañeros del ICF. Gracias al monitoreo de arrecifes pudimos conocer sitios muy entrañables del litoral insular como “Piedra cagada” y la Isla El Pacar; así cómo aprender a pescar de la mano de varios pescadores locales. También a registrar las parguetas, diversos rucos, peces sapo… Fueron unas 6 horas de pesca con devolución para monitoreo muy entretenidas, donde la compañía y el paisaje fueron irremplazables.

El fin de semana decidimos descansar y quedarnos en San Lorenzo. Aunque salimos a pasear bastante, todos los tiempos muertos que pasamos en casa hicieron que el apartamento 1, finalmente, se convirtiese del todo en hogar. Alba V. y yo creemos que, en realidad, un sitio no es hogar hasta que puedes estar un día entero, o casi, en él sin hacer ¨nada¨.

La semana 2 en Coddeffagolf transcurre de manera parecida a la anterior. Hasta la fecha he participado en dos talleres sobre Violencia contra la mujer, uno de ESF Galicia en colaboración con Aecid; y otro en el marco de la misma Escuela de Incidencia Política que mencionaba la semana pasada.

También fui a una exploración de áreas para reforestación en la Bahía de Chismuyo, donde Dulci y yo nos quedamos anonadadas con la altura de los manglares, y aprendimos sobre la vegetación. Sobrevolar todo con los drones nos dió una perspectiva preciosa del paisaje; y hablar con Doña Chago nos ayudó a entender los desafíos locales, pasados y presentes.

¨La casona¨ fue un lugar reseñable de la Bahía, aunque todo el plástico acumulado allí por la subida de las mareas era desolador. Ello me lleva al núcleo de lo que creo que es la reflexión más importante que he hecho en estos días. Desde mi mentalidad de ser de España, el plástico que se ve en muchos sitios aquí es más ¨agobiante¨ porque es contaminante de una manera visible y explícita; sin embargo, a menudo no me resulta tan sumamente desolador el consumo masivo, por ejemplo, de ropa, en España, cuya contaminación es menos trazable pero con un impacto ambiental desmedido.

Para terminar, ya que Aminta dice que siempre aparece en las primeras crónicas de los PCR y no salimos juntas aún (a campo), una mención especial a ella, por su manera de hacernos a todos sentir como en casa desde el primer momento.

Crónicas PCR 2026. A primeira de Alba V. Primeiros 15 días en Honduras: aprendendo a mirar o mundo con outros ollos

Hai xa 15 días que aterrizamos en Honduras e aínda custa poñer en palabras todo o que estamos vivindo. Parece pouco tempo, pero a cantidade de experiencias, persoas e aprendizaxes que caben nestes días fai que sintamos que levamos moito máis camiño percorrido.

O primeiro contacto coa realidade hondureña chegou coa adaptación ao noso novo fogar: San Lorenzo. Un lugar que ao principio era descoñecido, pero que pouco a pouco vai deixando de ser “o sitio onde estamos” para converterse na nosa casa. Porque ás veces unha casa non é só un lugar físico, senón as rutinas que vas creando, as persoas que coñeces e os pequenos momentos que fan que un lugar empece a sentirse próximo.

O primeiro fin de semana tivemos a sorte de compartir esta aventura con outra rapaza galega do programa PCR que está en San Marcos de Colón, a unhas dúas horas de aquí. Xuntos descubrimos Amapala, un pequeno recuncho do Golfo de Fonseca que nos roubou o corazón. A súa tranquilidade, a súa xente e esa sensación de que o tempo pasa dun xeito diferente fixeron que nos namorásemos dun lugar no que se respira calma.

O luns comezou oficialmente a nosa aventura en CODDEFFAGOLF, onde nos recibiron cos brazos abertos. Dende o primeiro día fixéronnos sentir parte do equipo e, grazas a todos os técnicos e técnicas que nos acompañan, estamos podendo coñecer de preto realidades e proxectos que ata agora só coñeciamos desde a distancia.

Unha das experiencias máis especiais foi poder asistir a un monitoreo de pesca en Amapala. Alí coñecimos un dos proxectos nos que están traballando coa instalación de arrecifes artificiais para favorecer os ecosistemas mariños e apoiar ás comunidades pesqueiras. Estar nunha barca, observar o traballo das persoas que levan anos loitando polo seu territorio e entender a importancia do mar para estas comunidades foi unha aprendizaxe enorme.

Tamén tiven a oportunidade de facer case unha ruta de sendeirismo para chegar a unha microcuenca de auga potable. Un camiño que non só foi físico, senón tamén unha viaxe de aprendizaxe. Alí puiden ver como traballan enxeñeiras e técnicas ao outro lado do océano, coñecer outras formas de entender a xestión da auga e comprobar que, aínda que esteamos a miles de quilómetros, moitas das preocupacións e retos son compartidos.

Pero se hai unha experiencia que levo especialmente marcada nestes primeiros días foi a visita a unha comunidade que vive entre os manglares. Coñecer as súas casas, a súa forma de vida e a maneira na que se relacionan co seu entorno fíxome entender aínda máis o significado do nome deste programa: Coñecemento doutras realidades. Porque non se trata só de visitar outro país, senón de escoitar, observar e aprender doutras maneiras de vivir e de entender o mundo.

Algo que tamén me sorprendeu moito nestes días é a forma de compartir da xente. A hospitalidade, a alegría e, sobre todo, esa maneira de facer da comida un momento de encontro. En Honduras cómese moi ben, pero máis alá dos pratos, queda a sensación de que cada comida é unha oportunidade para compartir, conversar e facer comunidade.

Xa levamos aproximadamente un 17% desta experiencia completada. E, aínda que non vou negar que hai momentos nos que a morriña pola familia e pola casa pesa, cada día que pasa estou máis agradecida por estar aquí. Por saír da zona coñecida, por aprender de persoas que teñen moito que ensinar e por vivir unha experiencia que, sen dúbida, vai deixar unha pegada enorme.

O segundo fin de semana decidimos quedar en San Lorenzo, simplemente para desfrutar tamén da nosa nova rutina. Porque, dalgún xeito, este pequeno recuncho do Valle xa comeza a sentirse un pouco como casa.

E isto é só o comezo dunha experiencia que, seguro, nos seguirá cambiando por dentro e ensinando a mirar o mundo con máis calma, máis respecto e máis gratitude.



La importancia de las cajas rurales y los fondos rotatorios en nuestros proyectos en el sur de Honduras

En la comunidad de San Francisco, sector San Bernardo, municipio de Namasigüe, se llevó a cabo un evento en el que se realizó la entrega de un fondo rotatorio (también conocidos como capital semilla) orientado a fortalecer la capacidad de crédito y los servicios de cinco estructuras comunitarias: cuatro cajas de ahorro y crédito y una empresa de servicios múltiples que también concede préstamos (microcréditos).

Con esta entrega se cierra un proceso de trabajo de más de dos años, que inició con la formación en aspectos administrativos y organizativos, seguido por la legalización y la maduración de iniciativas de emprendimiento comunitario.


Estos grupos están conformados en su totalidad por mujeres de las comunidades de Playa Negra, San Francisco, Montelimar y Montecristo, quienes hoy cuentan con herramientas más sólidas para gestionar sus propios mecanismos financieros.

CODDEFFAGOLF, socia nuestra en Honduras, apuesta por la creación de alternativas de financiamiento comunitario. En el último año se acompañaron a 14 nuevas cajas de ahorro y crédito en distintas comunidades del Golfo de Fonseca, fortaleciendo así la economía local y la organización comunitaria.

El capital inicial con el que empiezan los grupos suelen ser cantidades pequeñas (según nuestra perspectiva) para cada caja rural: 1.900 euros por caja.

Los grupos mencionados al principio son grupos que comenzaron con el proyecto hace 2 años. Ellos ya habían aportado en estos 2 años unos 3.000 euros por caja de media.

El proceso es que se empieza primero con formación de las personas de los grupos, para pasar a la constitución jurídica de la caja; después van sumando ahorros y concediendo préstamos y, cuando tienen un proceso sólido, se les inyecta capital (ese capital semilla, que en nuestro caso sale de los proyectos de cooperación para los que vamos consiguiendo financiación). Así los grupos se vuelven más maduros y resilientes.

Los préstamos que solicitan las familias van desde 17 euros (cantidad mínima) hasta aproximadamente 500 euros en el caso de emprendimientos. Los destinos habituales son pagos médicos, material escolar, desplazamientos o matrículas de estudios, arreglo de viviendas (techos de chapa, letrinas, etc.), compra de equipo de pesca y similares.

Los objetivos más importantes que se buscan con estas cajas son:

  1. Que las personas tenga fondos para cubrir pagos básicos relacionados con la calidad de vida y romper el círculo de la pobreza (si no se tiene buena salud ni acceso a servicios sanitarios, o no se estudia, es difícil salir).
  2. Que no dependan de prestamistas usureros ni tengan que descapitalizarse vendiendo cosas del hogar para emergencias.
  3. Que se organicen como grupo y aprendan sobre gestión económica, como posible trampolín para pequeños emprendimientos. A veces las propias cajas organizan después negocios sencillos (venta cooperativa de pescado, comidas, etc.).

Los tipos de interés que manejan son del 3% al 5% mensual. A nosotros nos parece una barbaridad en España, pero estamos en otra dimensión económica. Como referencia, en el improbable caso de que consiguieran préstamos con banca tradicional, los intereses de los préstamos en los bancos están entre el 25% y el 30% anual.

La gran ventaja en comparación con la banca tradicional es, por lo tanto, el acceso. Las personas sin recursos económicos no son elegibles para un banco convencional, ya que no tienen garantías o avales. Eso es porque, en el ámbito comunitario, estos préstamos se basan en el conocimiento entre las personas, el apoyo mutuo y un seguimiento cercano. Además, se establecen incentivos al pago, como penalizaciones en el reparto de ganancias si alguien incumple. Por eso es fundamental que en las formaciones iniciales se trabajen herramientas de resolución de conflictos, transparencia y buena comunicación.

Pensamos, de esta forma, que las CRACs (Cajas Rurales de Ahorro y Crédito) son una herramienta muy interesante, y llevamos años impulsándolas con CODDEFFAGOLF en zonas rurales, ya que son una base muy buena sobre la que organizar grupos con fines de generación de ingresos familiares. Son además una forma de organizarse para salir de épocas difíciles para las agricultoras (sequías, etc.) y también para estas comunidades pesqueras en situaciones de falta de ingresos estables y bastante incertidumbre (por episodios de contaminación o descenso de capturas). Sirven además como manera de trabajar la posición de género, ver en este documento pág 12 para profundizar en el concepto).

Actualmente trabajamos con este tipo de grupos dentro del programa de Restauración de las lagunas de invierno como medio de vida de las poblaciones pesqueras de Namasigüe y El Triunfo. Fase 1. Financiado por la Cooperación Española a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo Honduras, y también por Cooperación Galega da Xunta de Galicia, y ejecutado con el protagonismo de los grupos y CODDEFFAGOLF.

Crónicas dende Honduras. Belén II. Solpor entre amizades

Despois dunha saída con CODDEFFAGOLF, recollemos o material da paila para deixalo na oficina. Agradézolle ao técnico por brindarme a oportunidade de participar nesta visita, na que tiven a ocasión de coñecer mulleres emprendedoras que fomentan o aproveitamento sostible dos recursos do país e ofrecen traballo ás persoas da súa comunidade.

Tras despedirme, regresei ao apartamento para descansar un pouco ata que o sol comezase a baixar. Alí compartín cos meus compañeiros as vivencias da xornada e, pouco despois, decidimos dar un paseo ata o peirao. Aquel lugar regálanos un atardecer máxico entre manglares, montañas e lanchas.

Sentadas nas mesas, sacamos a baralla española e comezamos a xogar. De súpeto, ao levantar a mirada, decateime de que varias persoas nos observaban con curiosidade. Invitámolas a participar; ao principio eran reticentes, dicindo que preferían mirar, pero insistimos asegurándolles que o xogo era moi doado de aprender. Pouco a pouco fóronse animando, sentáronse connosco e compartimos risas, conversacións e partidas.

De pronto apareceu o xeadeiro, que se detivo para saudar. Esta vez non puido resistirse: sumouse á partida. Xogamos unha vez, ata que o timbre da súa bicicleta, coa que anuncia os xeados para atraer clientela, o obrigou a seguir o seu camiño.

Reflexión

Os meus instantes favoritos eran o amencer e o atardecer: momentos do día nos que compartía pequenas conversacións coa xente local que facían que o tempo parecese máis próximo e significativo. Co tempo, comprendín que a proximidade non sempre nace das grandes conversas, senón de pequenos xestos compartidos. Nesta ocasión foi unha simple baralla a que fixo de fío invisible para crear conexións inesperadas.

Eses instantes lembráronme que o voluntariado non se mide só en esforzo ou dedicación, senón tamén en momentos de encontro, aprendizaxe e alegría compartida, aínda que sexan pequenos ou breves.

FOTO DE CABECEIRA: amencer no peirao de San Lorenzo

Crónicas de Honduras. A segunda de Aída. Un escenario cheo de voces

Ábrese o telón. O traxecto comeza e, con el, un espectáculo que se percibe con todos os sentidos: a brisa do aire acondicionado que fai mover os pelos dos meus brazos, a música de ritmo constante que se mestura co traqueteo do autobús, o scrolling de corpos de mulleres convertidas en produto, a incomodidade e violencia dunha caricia e proximidade non desexadas…


Entre paradas e reténs, avanzamos pola Panamericana de camiño á zona norte do país, pero a miña cabeza lévame unhas semanas atrás.


E comeza a primeira escena: estou no Matearal, nunha escola onde crianzas e adultas cadran para protexer a súa microcuenca, a do río Laure. Ashly era o río, Oliver tiraba residuos, Aisha un gatiño que comera plástico e Sara unha serpe que non acababa de morrer. Todas rimos, comentamos e aprendemos. Esta era unha sesión de teatro comunitario e, aínda que tan só foi unha primeira toma de contacto, deixou claro que nesta dramaturxia todas as personaxes teñen algo importante que dicir. E sinto que a miña experiencia de PCR estame permitindo observar algo semellante: un escenario cheo de voces distintas que narran historias valiosas.


E esas voces non sempre falan dende os mesmos códigos que eu traía. O trascendental das conversas, os roles de xénero marcados, a emocionalidade e tenrura expostas, a política, as bromas, os ciumes, as pláticas profundas, a relixión, o canto… As formas son distintas e, malia chocarme con outros puntos de vista, os fondos non difiren tanto do contexto que eu coñecía. Ao principio custábame moverme nesas táboas, pero fun aprendendo que para formar parte do elenco preciso escoitar e observar coa mente e o corazón abertos. Ao facelo, atópome con matices e contradicións, e achego o meu corpo a esta obra colectiva. Isto non significa renunciar ao que penso ou a ser crítica, pero si entender que as ideas perden forza se non saben dialogar coas realidades cotiás da xente e o seu territorio.


A segunda escena lévanos a Nacaome. Alí coñezo a súa Mesa de Seguridade Alimentaria (SAN), un espazo de coordinación entre distintas organizacións e institucións desta zona do corredor seco, e sumérxome nunha das súas iniciativas: o Mercadiño Verde. O atrezzo cambia de súpeto e, en cuestión de días, pasamos dunha asemblea avaliativa a unha feira viva, onde produtoras e emprendedoras locais venden alimentos e produtos artesanais. Tamales, horchata, rosquetes, pan de queixo, pitayas e moitos outros arrecendos e sabores percíbense dende as butacas. O reparto pecha o cadro cunha deliciosa sopa de res, que garda o segredo da casa.


Algunhas destas actrices e actores, as pertencentes ao grupo APROEM (Asociación de Productores Experimentadores de Morocopay) quedan nas táboas para mostrarme o seu banco de sementes e proceso de conservación de graos criollos. Gardar sementes é tamén gardar un futuro.


Entre variedades de millo e frijol, destaca o millo Morocopay, exclusivo desta zona, e polo que están decidindo apostar. Así foi que, semanas máis tarde, o escenario tornouse nunha cansada coreografía de homes e mulleres chapeando unha grande leira que, nun tempo, convertirase nunha mazá deste cereal. Malia as maniotas dos días de despois, tiven a sorte de participar desta escena, onde cada golpe sostía un compromiso compartido.


A dureza física do traballo é só un dos impactos que teñen estes actores e actrices, defensoras ambientais. No escenario tamén retumban a criminalización, a violencia e as ameazas. Isto móstrase con detalles na terceira escena, que nos leva a unha formación sobre incidencia política en Namasigüe. O guión énchese de impresionantes historias de persecución e resistencia. Del participan líderes e lideresas comunitarias, membros dos patronatos e representantes doutras estruturas comunitarias, como as caixas rurais. As tensións internas son evidentes, pero tamén o é a decisión de traballar conxuntamente para defender as áreas protexidas e as comunidades contra unha ameaza común moito maior que calquera discrepancia. Para min, un grande exemplo de organización, escoita e estratexia. A
obra só sae adiante se todas actúan.


Ao longo da peza teatral, tamén hai momentos de decorado natural impresionante: as maxestuosas vistas do Golfo de Fonseca dende o volcán de Conchagua; o Parque Nacional La Tigra, coa mellor banda sonora e onde unha tormenta tropical nos sorprendeu no medio do camiño; o percorrido polo cañón de Somoto nadando con arañas e voando entre morcegos; ou a viaxe en lancha polos manglares de San Lorenzo, coa illa dos paxaros e a praia do Amor. A marea alta borrou a area, mais gañamos unha escena improvisada, bañándonos soas en augas do Pacífico.


E entre bambalinas, tamén hai tempo para actos que non estaban no guión: xogar coas crianzas do Matearal, unha festa de aniversario chea de música e baile, partidas de cartas ao solpor no muelle con Harold e Cynthia, ou un intento fallido de seguir o ritmo dunha banda tradicional.

Moitas accións, voces e escenas que me removen por dentro. O traqueteo do autobús conéctame co presente, e vexo de preto os meus pelos de punta. Respiro profundo e pecho os ollos. Esta obra, escrita a moitas mans, déixame preguntas, emocións e aprendizaxes que aínda estou a procesar. Péchase o telón.

Crónicas de Honduras. A primeira de Belén. O amencer en San Lorenzo

Desperto, miro o reloxo e vexo que aínda é cedo. “Mellor intento durmir un pouco máis”, penso. Acendo o ventilador e volvo pechar os ollos. Quedo durmida outro anaco e, cando volvo espertar, xa decido levantarme. A vida en San Lorenzo xa comezou.

Aínda me quedan un par de horiñas antes de ter que ir á oficina ou a algunha das saídas previstas para hoxe, así que decido vestirme e saír á rúa.

Vivo nun apartamento desde o que hai que baixar unhas escaleiras e abrir un candeado para poder saír pola cancela, que despois tamén teño que volver pechar. Xa comezo a sentir ese fresquiño da primeira hora da mañá que tanto agradezo.

Na rúa xa circulan coches que pitan sen parar. Aínda non teño claro por que o fan: se é para avisar aos viandantes do seu paso ou simplemente para saudar. Intento non interferir no seu paso e sigo o meu camiño, pasando polo parque principal de San Lorenzo, onde están a igrexa e a xeadaría Sarita.

Mesmo a estas horas xa hai xente reunida no parque, pero non quero molestar, así que continúo andando na dirección dos manglares. Polo camiño detéñome noutro parque, onde hai moitas mulleres con chalecos nos que se le “Servizos Públicos”. Levan vasoiras coas que limpan as follas caídas das árbores e o lixo da rúa.

Séntome nun banco e obsérvoas. Non me sinto soa coa súa presenza. Algunhas, ao ergueren a vista, regálanme un sorriso. Danme paz. E eu desfruto vendo como o sol vai ascendendo, aínda que a calor xa comeza a facerse notar.

Gustaríame falar con elas, pero tamén temo incomodalas coas miñas preguntas. Por iso, decido quedar un pouco máis só observando, ata que chega o momento de volver ao apartamento para que non se me faga tarde.

Reflexión persoal

Durante este voluntariado, estou aprendendo a valorar o respecto polo espazo alleo, algo que noutras experiencias non sempre tiven tan presente. En ocasións anteriores, sentía a necesidade de iniciar conversacións, de buscar o contacto para coñecer outras culturas. Quería comprender, integrarme, estar presente. Pero agora estou entendendo que ás veces o máis honesto é simplemente observar, estar dispoñible e deixar que sexan os demais quen dean o primeiro paso.

En San Lorenzo, practico esa presenza silenciosa: un sorriso, unha mirada amable, un xesto de respecto. Aprendín que tamén se pode crear vínculo sen palabras, sen interromper o ritmo dos demais.

Chegar como estranxeira a un país en desenvolvemento implica recoñecer as diferenzas visibles e invisibles. Non quero ser intrusiva porque non coñezo as ideas preconcebidas que poden existir, e respéctoas e acepto que non sempre me corresponde a min traspasar esa distancia.

Este voluntariado está a ensinarme que a verdadeira conexión tamén pode nacer do silencio, da escoita atenta e do respecto profundo polas dinámicas locais. E iso, para min, é unha forma moi valiosa de aprender.

Programa de Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras realidades: Primeira cŕonica de Aída. “Unha terra que me abraza e me cuestiona”

Aquí todo vai máis amodo. Penso que non é só a calor —aínda que tamén—, senón outro xeito de vivir o tempo, de entendelo, de sentilo. Ao principio custoume coller o paso, desacelerar, mirar arredor sen présa. Pouco a pouco vou soltando esa ansia de produtividade que dende hai tempo me acompaña, esa necesidade constante de facer, de rendir. E con ese soltar, vou percibindo outras cousas que me rodean: o grande estrondo que fan os mangos ao caer enriba das chapas dos tellados, o cheiro mesturado da gasolina dos motores co fume das queimas de lixo e co arrecendo da comida preparada na rúa, o sabor intenso das froitas, as cores vivas dos murais de recunchos e paredes, o saúdo agarimoso duns ollos mate que brillan dende o interior, a conversa dun almorzo compartido.


Nestes outros ritmos, hai tempo para bromear coas compañeiras, pero tamén para preguntarlles como están. Para pararse de camiño de volta dunha saída para coller elotes e compartilos. Hai tempo para pensar, vivir e construír en colectivo.


As persoas e comunidades que vou coñecendo recíbenme cunha amabilidade que abraia, con xenerosidade sincera e os brazos abertos. Compartindo o que saben e o que teñen. Dóeme contrapoñer esta vivencia coa das persoas que migran a España e que resisten día tras día miradas hostís, violencia e desconfianza. Todo o que queda por mudar.


Aquí non todo é doado. Honduras é tamén un espello incómodo no que me vexo reflectida. Porque hai moita beleza, si, pero tamén moita dor e inxustiza. Crianzas traballando dende a mañá ata a noite, a vergoña dun curileiro que agocha as súas curtidas mans, bolboretas que revolotean entre plásticos e residuos. A pobreza e vulnerabilidade son rostros, son historia, son supervivencia diaria. E, aínda así, a vida rebenta en cada recuncho.

Como poden coexistir tanto amor e tanta agresión? Como se sostén a esperanza cando o sistema non ampara e as empresas depredadoras ocupan o seu lugar? A recente xuntanza coa empresa DINANT, tan disposta a financiar solucións para os pescadores, foi unha lección de complexidade. Porque, si, hai necesidades urxentes. Pero… a que prezo se resolve a fame cando quen a mitiga é tamén quen a xera?

Todo isto lévame a mirar o pasado —non un pasado remoto, senón aínda un presente—. Porque o impacto da colonización aquí non rematou; segue a vivir nas estruturas, nas necesidades xeradas, nos territorios arrebatados, nas culturas machacadas, nos nomes das crianzas. Mesmo no abandono do sitio arqueolóxico El Chilcal vin esa ferida aberta: a historia máis antiga do país, esquecida, mentres se glorifican outras memorias.


E, aínda así, a cultura catracha resiste. No sabor do peixe frito con tajadas, nas liras que viran e soan a ritmo de punta, as lideresas comunitarias que fan da súa casa un espazo de encontro e organización.


Durante estas semanas tiven a sorte de acompañar varias saídas de campo que me están permitindo coñecer en profundidade o territorio e ás súas xentes: a comunidade de Las Pelonas, onde nos xuntamos con infancia e adolescencia para impulsar unha rede xuvenil da illa de Amapala; o Instituto Julia Zelaya (Monjarás), onde falamos co alumnado sobre a protección das tartarugas golfinas; Punta Remolino, un paraíso natural para a vida onde conflúen minerais das augas dos manglares, da auga de río e do mar aberto, pero que está fortemente ameazado (e con el os pescadores artesanais e familias que viven do mesmo) polas técnicas destrutivas amparadas polo sistema; Los Delgaditos, onde traballamos guiadas
por Doña Silvia nun viveiro de manglar vermello; ou a praia de Cedeño, punto 0 na afectación do cambio climático, onde o nivel do mar xa cubriu máis de 3 cuadras da comunidade e as marejadas fan desperfectos de xeito continuado.


Esta experiencia estame agasallando a oportunidade de coñecer este territorio dende dentro: amable, diverso, rico, contraditorio, cunha cultura que late con forza e paixón. E no que cada encontro, por pequeno que pareza, ten a capacidade de transformarme.

Nuevo proyecto: mejora de la sostenibilidad de la actividad marisquera en el sur de Honduras, fase 2

Este proyecto forma la Fase 2 de un Programa de Marisqueo, dentro del eje de Soberanía Alimentaria de ESF Galicia, y del Programa de Pesca y Marisqueo de la socia local CODDEFFAGOLF. Estará financiado en su mayoría por Cooperación Galega da Xunta de Galicia.

MONTO262.962,14 euros
DURACIÓN EFECTIVA15 de julio de 2024 a 31 de diciembre de 2025
ENTIDADES EXECUTORASComité para la Defensa y Desarrollo de la Flora y Fauna del Golfo de Fonseca (CODDEFFAGOLF), Universidade da Coruña, Laboratorio de Ingeniería Cartográfica (CARTOLAB)

Se diseña y ejecutará en alianza con la Dirección General de Pesca y su delegación regional del pácifico y el Centro Universitario Regional del Litoral Pácifico (CURLP). Esta Fase 2 retoma el fortalecimiento al sector con las experiencia y leciones aprendidas en la fase 1 ejecutado el 2023-2024.


En la fase 1 se abordó la cohesión organizativa de los colectivos, la experimentación para la generación de innovacíón en emprendimientos y la generación de información mediante ensayos de produción de moluscos. La fase 1 fue pertinente ya que el sector marisquero se vio afectado por la la pandemia Covid-19 y los sucesos de muertes de moluscos generalizado. En esta fase se dieron progresos importante en la reactivación económica de los grupos, se fortaleció el conocimiento local sobre la biología de la especies de moluscos y el medio marino, y se impulsó la creactividad emprededora de las mujeres mariqueras golpeadas por la inactividad económica.

Esta fase 2 se centra en continuar fortaleciendo al sector productivo, protagonizado por grupos de mujeres, e iniciar un eje de fortalecimiento de las componentes de investigación y de los titulares de obligación en la materia. Se trata que estas tres componentes: sector productivo (grupos), conocimiento del sector e investigación (Academia) y entes de regulación y normativa (DIGEPESCA, SENASA y otros) avancen de una forma paralela y progresiva, y mantengan o mejoren las dinámicas de diálogo y apoyo.


En este 2024, el gobierno presentó la nueva politica agroalimetaria del pais en la cual se observa la pesca artesanal y especialmente el marisqueo se encuentran invisibilizados. No obstante, el gobierno ha avanzado positivamente en promover un amplio proceso de consulta a la base del sector pesquero artesanal para la formulación de una nueva “Ley de Pesca y Acuacultura”. Se mantienen los diálogos con la sociedad civil hasta el momento, los pescadores artesanales en el marco de la CONAPESCA (Comisión Nacional de Acuicultura y Pesca), la cual convoca a otros sectores para promover politicas y estrategias para desarrollar el sector.
Estas circunstancias suponen un cambio en las prioridades identificadas en el sector:

1) existe una preocupación por la sostenibilidad ambiental y de salud general del recurso marisquero, siendo necesario ampliar el conocimiento al respecto;

2) se ve más necesario mejorar la articulación de los diferentes actores, con sus diferentes perspectivas y capacidades, para hacer frente a un problema complejo como es la regulación y sostenibilidad de la actividad y

3) se identifica la debilidad social y económica de los grupos tras la crisis devenida por la pandemia, el aislamiento derivado de las restricciones y el aumento generalizado de las violencias intrafamiliares y comunitarias y, por otra parte, la falta de actividad económica ocasionó una descapitalización en algunas familias.


El programa del que forma parte esta fase 2 se enfoca en dos objetivos especificos

(1) a la sostenibilidad de la actividad marisquera de grupos de mujeres en los municipios de Amapala, Alianza, Nacaome, San Lorenzo y Marcovia, Honduras y

(2) mejorar la gobernanza del sector marisquero en el sur de Honduras.

Esta fase 2 se centra en 6 resultados planteados:

  • Resultado 1: mejorada la autogestión de los grupos de mujeres y jóvenes del sector marisquero-pesquero artesanal. Aquí se pretende continuar con el fortalecimiento de los grupos desde un punto de vista de mejorar su autonomía y reducir dependencias para la toma de decisiones y acción en materia de generación de alternativas económicas e incidencia.
  • Resultado 2: mejorado el acceso y gestión responsable de los espacios productivos por parte de los grupos marisqueros. Se fomentará la regeneración de los espacios de cría de molucos fomentando buenas prácticas que aporten a la produción semi-contralado de los bivalvos; construyendo con la comunidad y el apoyo de la UNAH y DIGEPESCA un sistema de alerta temprana (SAT) que pemita identificar amenazas al recurso. También se impulsará mecanismos (contratos de usufructos u otros mecanismos) para garantizar la tenencia de los espacios para los colectivos y poder ejercer mayor control sobre la actividad marisquera.
  • Resultado 3: se fomentará el testados y validación de nuevas tecnologías en la producción marisquera, que van desde la identificación taxonómicasde las especies para determinar su comportamiento en el medio natural a documentar aquellos factores que influencia su crecimiento y desarrollo; se estableceran ensayos para documentar cada una de las etapas.
  • Resultado 4: se promoverá la generación del conocimiento con el enfoque de garantizar la sostenibilidad del sector. Tanto CODDEFFAGOLF como la Universidad desarrollaran una estancia en España para conocer los modelos de producción marisquera en Galicia con miras adaptarlos a los condiciones locales y desarrollar mejores prácticas de producción local. Se trata de buscar una mayor formalización del sector marisquero con modelos productivos más eficientes.
  • Resultado 5: se fortalecerá las capacidades de los titulares de obligación, esencialmente de la DIGEPESCA, a través de un fortalecimiento de su capacidad operativa, formación a sus cuadros técnicos en comunicación asertiva.
  • Resultado 6: se impulsara la articulación de los actores involucrado en la cadena del marisqueo, promoviendo por ejemplo un espacio de intercambio entre el funcionariado de la DIGEPESCA y CETMAR para crear lazos de cooperación que impacte un mejor desarrollo del sector marisqueras. Se pretende que la DIGEPESCA mejore la asistencia a los con personal técnico con mayores compentencias en colaboracion con la universidad e impulsar la hoja de ruta del sector marisquero.

Aprendendo da Cooperación no Sur de Honduras

Zaira está a piques de completar a súa estancia de voluntariado técnico en Honduras, apoiando ao equipo da oficina de ESF en San Lorenzo. Déixanos aquí a súa segunda crónica, xa con máis experiencia na zona, na que leva dende setembro.


A rutina no mundo da cooperación é de todo menos rutinaria. De luns a venres, as miñas horas transcorren entre papeis, reunións e planificación na oficina, mais nunca se sabe cando algún imprevisto vai trastocar todo. Esta incerteza, que ao principio pode parecer caótica, é precisamente a esencia deste traballo: estar preparada para o inesperado, buscar solucións rápidas e aprender que a flexibilidade é unha boa aliada.

Recentemente, enfronteime ao desafío da miña primeira formulación para o Concello de Santiago de Compostela. Foi unha experiencia tan enriquecedora como estresante. Os tempos axustados e os inconvenientes imprevistos fixéronme entender que este traballo, a pesar de ter moito de técnico, tamén require unha enorme dose de paciencia e creatividade, moita creatividade.

Mencionar que, partía dunha base elaborada polas miñas compañeiras, cuxo traballo previo facilitou enormemente o proceso. Aínda así, non deixou de ser unha experiencia intensa. Foi un reto que me fixo entender mellor o lado técnico e burocrático deste traballo, pero tamén o nivel de presión baixo o cal operamos.

A política detrás da cooperación:
Outro aspecto deste traballo que non deixa de sorprenderme é a dimensión política. Participar nunha reunión na Oficina de Cooperación Exterior (OCE) en Tegucigalpa foi revelador. Escoitáronse as necesidades das comunidades, pero decateime de que a visión dos coordinadores que raramente pisan o terreo adoita ser moi diferente á nosa, que vivimos as realidades máis de preto. Moitas veces estas visitas non logran afondar na complexidade dos problemas reais.

Durante unha xira de tres días acompañando o embaixador de España en Honduras, así como responsables de programas e coordinador, esta diferenza fíxose evidente. A preparación da visita requiriu un protocolo exhaustivo que, sinceramente, ás veces parece máis un paripé que unha verdadeira oportunidade de transformación. Foi unha mestura de expectativas e reflexións, preguntándome se este tipo de actos realmente benefician ás comunidades ou se quedan nun escaparate político.

O primeiro día da xira levounos ao cerro de Moropocay, unha zona especialmente afectada pola seca. Alí coñecemos a Don Toño e Don Adán, agricultores que traballan na recuperación de sementes autóctonas de millo. Escoitar as súas historias e ver as súas parcelas cheas de vida foi inspirador. Estas sementes, seleccionadas e coidadas co apoio técnico de proxectos financiados pola Xunta de Galicia e a AECID, son unha aposta pola soberanía alimentaria e pola resistencia fronte ao cambio climáticon e ver a implicación destas comunidades deixoume un sentimento de esperanza, de que os pequenos cambios son posibles cando se aposta pola innovación local.

O segundo día trasladámonos ás lagunas de inverno en Namasigüe e El Triunfo. Estas lagunas son unha fonte de vida para trinta comunidades, pero tamén un recordatorio da importancia de conservar os recursos naturais. Foi unha xornada que me fixo pensar no equilibrio entre a conservación ambiental e a supervivencia das comunidades. Nesta visita, acompañounos o embaixador de España en Honduras e pregúntome se o esforzo por axustar axendas, coordinar desprazamentos e cumprir coas expectativas formais achega tanto como debería ás necesidades reais da poboación…

O terceiro día centrouse na inauguración dun sistema de auga en El Sartenejal. Este proxecto, financiado pola AECID, mostra o impacto que unha boa planificación e execución poden ter nunha comunidade. Non obstante, tamén foi unha oportunidade para reflexionar sobre os desafíos aínda pendentes. A alta inflación retrasou a instalación de letrinas, e a detección de metais pesados, polo que nestes casos, decataste de cantos imprevistos poden ocorrer nun proxecto e a necesidade, moitas veces, de que o proxecto sexa a longo prazo.


A tormenta Sara:
Días despois desta xira, chegou a tormenta Sara, arrasando co que atopou ao seu paso. Alertas vermellas, o que pareciame, unhas chuvias normales, chegaron para causar grandes danos. Lembro a visita ás parcelas de Don Toño e Don Adán, en Moropocay, onde mostraron con orgullo o resultado das súas colleitas, froito dun traballo conxunto coas organizacións locais e o apoio técnico de proxectos. Foi desgarrador saber que, unha semana despois, a tormenta Sara arrasaría con todo. A auga non deixou nada en pé, perdendoo todo.

Esta traxedia abriu os ollos á incerteza coa que viven moitas comunidades. Un día celebran os froitos do seu esforzo e ao seguinte enfróntanse á destrución. A resposta humanitaria é “rápida”, pero a coordinación entre actores (ONGD, administracións e comunidades…) ponse á proba. Vivilo de preto fíxome comprender mellor o impacto das emerxencias, pero tamén a importancia dunha cooperación flexible que poida adaptar os seus orzamentos e accións ás novas necesidades.

Entre todo, hai aprendizaxes que quedan: o valor do traballo en equipo, a resiliencia das persoas que o perden todo pero volven comezar, e a necesidade de cuestionar os protocolos que, por veces, parecen alonxarnos máis ca achegarnos. Porque, ao final, o esencial na cooperación non son os actos oficiais nin os informes perfectos, senón estar alí, preto das comunidades, escoitando e aprendendo delas.

Nesta experiencia, cada día aprendo algo novo. Aprendo que a cooperación non é só técnica e financiamento, senón tamén respecto, empatía e capacidade para adaptarse a circunstancias cambiantes. E, sobre todo, aprendo que detrás de cada proxecto hai persoas como Don Toño e Don Adán, cuxa forza e resiliencia nos lembran por que facemos o que facemos.

Dende aquí, dende este recuncho de Honduras, sigo aprendendo a cooperar, a sentir e a entender.

Apertiñas dende San Lorenzo.


Zaira.

FOTO DE PORTADA: en Moropocay escoitando ás produtoras

Crónicas de Honduras. Sandra III


Que es un derecho de nacimiento
Es el motor de nuestro movimiento
Porque reclamo libertad de pensamiento
Si no la pido es porque estoy muriendo
Es un derecho de nacimiento
Mirar los frutos que dejan los sueños
En una sola voz y un sentimiento
Y que este grito limpie nuestro viento


Derecho de nacimiento, Natalia Lafourcade

Una persona a la que valoro y admiro mucho siempre me dice que dentro de este mundo, hay muchos mundos. Y es una frase que me viene a la mente cada día desde que he llegado aquí. Siempre me ha interesado informarme por la situación sociopolítica a nivel global, así como por las luchas sociales que se gestan en los diferentes territorios. Sin embargo, en este mundo globalizado, con gran cantidad de manipulación informacional por parte de las élites y que funciona en beneficio de estas, conocer las diferentes realidades es muy complejo y conseguir que la información llegue con la misma claridez y sin pasar por los filtros neoliberales aún más.


El fin de semana pasado quisimos ir a pasarlo a Nicaragua, para conocer sus maravillosos paisajes que atraviesan la llanura del pacifico con sus elevados volcanes. Sin embargo, nuestros intentos de acceder fueron truncados ya que se nos negó el acceso al país. El trato policial, deshumanizante y sin ningún tipo de tacto ni explicación a nuestra reportación fue de las situaciones más impactantes que he vivido nunca. Siempre tuve una concepción de la revolución sandinista como un movimiento de izquierdas y libertario. Sin embargo, desde que he llegado a Centroamérica, ver de cerca la realidad que vivencian los países, como es el caso de Nicaragua, conocer testimonios de organizaciones a las que han expulsado y de reportaciones forzosas, me ha hecho reflexionar. Los objetivos de la revolución sandinista, quedan muy lejos de la represión y autocracia a la que se está sometiendo el país durante el régimen de Ortega, con una grave represión de libertades y derechos.


Y si, lo mismo me ha pasado con Honduras. Mi conocimiento previo se derivaba de la existencia de un gobierno de izquierdas protagonizado por una mujer, Xiomara Castro. Pero en mi llegada al país, he podido charlar y escuchar diferentes opiniones sobre si realmente este gobierno ha posibilitado un avance en derechos y libertades o se ha quedado corto. Duda no cabe, de que se han conseguido mejoras como la Píldora Anticonceptiva del Día después (PAE). Tal y como nos comentaban compañeras activistas feministas, en el “Encuentro intergeneracional por una vida libre de violencias” al que tuvimos el placer de asistir Martina y yo, estas medidas son insuficientes y las expectativas durante este gobierno eran mucho mayores. Sin embargo, los logros conseguidos deben su responsabilidad a todos los movimientos Hondureños que día a día luchan por la consecución de derechos. Con proposiciones legislativas, como las llevada a cabo por la Articulación de mujeres por el buen vivir, engendradas en torno a vía campesina. Las luchas y las conquistan se gestan en la cotidianidad, día a día en las salidas con CODDEFFAGOLF y en las conversaciones informales que voy teniendo durante mi estancia las observo. He podido sentir esas pequeñas semillas de vencer, mujeres de comunidades que emprenden en diferentes campos, mujeres que se autoorganizan y generan pequeños espacios de conversación y ocio como la Red de mujeres jóvenes de Choluteca o la agrupación teatral “Las Wendys” e incluso hombres, como Javier que día a día deconstruyen su masculinidad y siguen teniendo esa capacidad de curiosidad que les impulsa a aprender y sorprenderse día a día. Hoy mis compas de @comadre.ando escribían ¿Qué pasaría si le diéramos al amor cotidiano, la misma o más posibilidad que al odio o a la guerra?. Sí, hermanas, ante contextos globales adversos en el norte y sur global, me quedo con estas pequeñas resistencias, conquistas y vivencias cotidianas, que nos sostienen y nos permiten vivir día a día. Estos pequeños actos desde el amor al territorio y lxs
otrxs, ya sean desde un lugar politizado como la Plataforma 25 de noviembre de Honduras, o desde las alianzas personales, como las que tejen día a día las mujeres marisqueras de Amapala o de la comunidad de Moropocay (que dan los mejores abrazos de todo Honduras).


Estos días estaba reflexionando sobre mi TFM, me gustaría entrevistar a mujeres defensoras del cuerpo-territorio. Pero ¿quién te pone el título de defensora o activista? ¿Acaso no lo somos cada una, al tener que luchar diariamente dentro de este sistema heteropatriarcal? ¿No lo somos cada una, con sus mayores o menores privilegios y atravesadas por diversidades de clase y raza?


Me quedo con las palabras de mi querida Guadi Galego, todas somos “brillantes activistas, da vida cotiá”, gracias a cada una de las maravillosas mujeres que estoy conociendo, a cada una de las personas que me abre al mundo de sus relatos e historias, y que me permite viajar dentro de ellas. Os admiro.


Nos vemos pronto, os abraza Sandra

FOTO DE PORTADA: Sandra, Martina e Chevi, xs tres juntitxs. No compitas, haz compitas✊🔥