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Crónicas desde Honduras. La 2ª de Alba C. Cuando pasa el camión de las camaroneras lo único que nos deja es polvo

Han pasado otras dos semanas y media y seguimos recorriendo el Golfo de Fonseca. Ya sabemos el nombre de, al menos, 7 de sus islas transfronterizas. Sigo acumulando talleres, visitas, reuniones, giras y conversaciones muy distintas entre sí, de lo cual no voy a hacer un inventario esta vez. Me voy a limitar a lanzar algunas de las reflexiones que me han ido surgiendo por el camino.

Hace unos días, por fin, llovió en San Lorenzo. Después de semanas esperando agua llegó nuestra primera tormenta eléctrica y, como consecuencia algo menos esperada, una tarántula decidió refugiarse en la puerta de nuestra casa. Ambas cosas las hemos superado con más tranquilidad de la prevista.

Cuando empezó a caer agua, lo primero que pensé fue en Cenícero y Moropocay. Habíamos estado en ambos días antes hablando con productores. Este año la lluvia no había llegado aún, y no habían podido sembrar con normalidad. En algunas familias empezaba a faltar comida. No sabían qué sembrar ni cuándo. Cuando hablábamos de qué pasaría, la conversación acababa volviendo una y otra vez a Dios. Él sabría cuándo tenía que mandar la lluvia.

Se me quedó bastante grabado. Quizá porque pocas veces había sentido de una manera tan extrema algo tan obvio como la conexión entre lluvia y comida. Siento que la costumbre de encontrar los alimentos al final de cadenas larguísimas de producción y distribución, perfectamente colocados en el supermercado, hace excesivamente fácil para sus consumidores olvidar todo lo que ha tenido que ocurrir antes y disociar ambas cosas -lluvia y comida-.

Aún así, una sequía puede afectar a todo un territorio, pero nunca de manera equitativa. No es lo mismo depender de una cosecha para comer que poder comprar lo que no se produce; tener acceso a sistemas de riego que esperar a que llueva; disponer de ahorros, tierra o alternativas laborales que no tenerlas. Cuanto más recorremos el Golfo, más difícil se vuelve separar lo que podría parecer un problema estrictamente ambiental del resto de sus dimensiones.

Unos días después, estábamos en Islitas, Amapala haciendo un taller de fortalecimiento comunitario. Una de las dinámicas consistía en identificar algunos de los problemas de la comunidad y empezar a tirar del hilo de sus causas y consecuencias. Aparecieron, principalmente, la falta de cosechas y pesca -también fruto de la sequía-, la falta de empleo, y la privatización del acceso a la playa. Esto último me recordó que estar físicamente junto a un recurso, e incluso sentir que te pertenece, no significa poder utilizarlo.

Además del agua o la línea de costa, la tierra cultivable es un buen ejemplo de ello. Recorriendo el sur hemos pasado una y otra vez junto a grandes extensiones de okra. Antes de venir a Honduras no habría sabido reconocer la planta. Ahora, forma parte del paisaje de muchos de nuestros desplazamientos. Lo curioso es que no está en la alimentación cotidiana: la okra se cultiva aquí, ocupa hectáreas de tierra aquí, necesita agua y mano de obra aquí, pero se produce fundamentalmente para ser consumida fuera. Al mismo tiempo que hablamos con productores, productoras, pescadores y marisqueras preocupados porque no ha llovido lo suficiente para garantizar la alimentación de sus familias, recorremos hectáreas destinadas a producir alimentos para mercados globales que sí pueden contener las inclemencias climáticas. A la vez, la agroexportación puede llegar a generar empleo e ingresos y a ser percibida como una de las pocas fuentes de trabajo disponibles en determinadas zonas.

Con la energía aparece una contradicción parecida. El territorio puede producir energía y albergar grandes infraestructuras energéticas, como la planta solar de Nacaome, sin que eso signifique automáticamente que la población que vive alrededor disponga de un acceso barato, estable o equivalente a los recursos que se generan. Otra vez, producir algo y disponer de ello, definitivamente no es lo mismo. Ahí es donde entra también Agua Caliente. Allí, en una escuela de incidencia política, estuvimos hablando con pescadores artesanales sobre el Golfo, sobre los cambios que han observado en la pesca y sobre su convivencia con las camaroneras. En algún momento de la conversación, Nehemías resumió esa relación con una frase:

—Cuando pasa el camión de las camaroneras, lo único que nos deja es polvo.

Estoy leyendo Cipotes, de Ramón Amaya Amador. En un momento de la novela, él describe Tegucigalpa y Comayagüela a partir de contrastes: automóviles junto a carretas de bueyes, fábricas y talleres artesanales…. No tiene sentido trasladar sin más su interpretación de la Honduras de los 60 a la Honduras actual, pero sí me interesa esa imagen de distintas lógicas económicas, tecnologías y formas de vida coexistiendo en un mismo espacio. Quizá porque desde que llegué hay una frase que me he descubierto escuchando, incluso pensando, unas cuantas veces: “Es como España hace treinta o cuarenta años”. Sale hablando de infraestructuras, servicios, formas de vida, o de cuestiones de género; con gente de aquí, y de España. Y puede que algunas semejanzas sean reales. Lo que me resulta cada vez más incómodo es la facilidad con la que convertimos una diferencia en una distancia temporal.

No se piensa “esto es diferente a España”. Pensamos “esto se parece a cómo éramos nosotros antes”. Sin querer, construimos una especie de carretera histórica común en la que unos países irían unos kilómetros —o unas décadas— por delante de otros. Bajo esa lógica, Honduras sería una versión anterior de algo que España ya fue y, con suficiente tiempo y desarrollo, terminaría llegando aproximadamente al mismo sitio. Pero la okra que se exporta no pertenece al pasado. Las camaroneras tampoco. Ni la inversión extranjera, ni los mercados internacionales, ni las infraestructuras energéticas, ni las cadenas globales de producción. Todos son profundamente contemporáneos. Honduras no es una España que todavía no ha llegado a 2026. Su situación actual es producto de una trayectoria histórica propia, y de la posición que ocupa y ha ocupado dentro de relaciones económicas y políticas que trascienden ampliamente sus fronteras. Pienso que tenemos que ser un poco más imaginativos, creativos y fieles a la realidad, adoptar otro prisma desde el que mirar.

Hay otra dimensión de todo que es bastante más difícil de fotografiar desde la carretera. La dependencia no tiene por qué terminar donde acaba la economía. No me atrevería, después de tan poco tiempo aquí, a hacer grandes afirmaciones, pero sí hay pequeñas cosas que me han hecho pensar en cómo las desigualdades pueden acabar formando parte también de la manera en la que imaginamos los lugares y nuestras posibilidades dentro de ellos. Aquí, las referencias al exterior son constantes. Familias atravesadas por la migración, Estados Unidos y España como ente recurrente, las oportunidades que existen “afuera”, los productos extranjeros… y, junto a ello, comentarios cotidianos que a veces parecen colocar lo que viene de fuera unos escalones por encima de lo propio. Me parece interesante entenderlo como los efectos que tiene ocupar durante generaciones una determinada posición dentro de una relación centro-periferia sobre aquello que se considera deseable, moderno o exitoso. Si durante décadas el capital, las mercancías, las oportunidades y también las personas circulan siguiendo determinadas direcciones, cabría pensar que esas geografías terminen entrando también en los imaginarios.

Aquí la cuestión se vuelve especialmente incómoda porque nosotras también hemos llegado desde ese afuera, aunque no en las mismas condiciones, ni formando parte de los mismos procesos. La frase del polvo me hace pensar también en nuestra propia posición. Durante tres meses entramos en comunidades, hacemos preguntas, escuchamos historias, participamos en actividades, fotografiamos, apoyamos a los técnicos y aprendemos a gran velocidad. Nos llevamos conocimiento, experiencia, relaciones e infinidad de vivencias que acabarán influyendo en nuestra forma de pensar, actuar y trabajar cuando volvamos a España. Después nos vamos. Entonces la pregunta cambia de escala, pero conserva algo de la anterior: cuando entramos en un territorio y obtenemos algo de él —aunque sea conocimiento, historias o experiencia—, ¿qué dejamos a cambio?. No creo que esa pregunta invalide la cooperación, aunque la pueda controvertir. Trato de resolver esta pregunta con la sensación de que sí hay algo que dejo, aunque aún no sepa definir muy bien qué es. la. Tampoco creo que haya que convertir esta experiencia en un examen moral permanente. Más bien, me parece una buena forma de no dar por hecho que nuestras intenciones determinan automáticamente nuestros efectos.

En la primera crónica hablaba fundamentalmente de adaptarnos a Honduras: el calor, la casa, San Lorenzo, el trabajo, aprender a movernos y empezar a construir una vida cotidiana aquí. Ahora sabemos dónde comprar, cómo desplazarnos, conocemos a bastante más gente y hemos recorrido mucho más territorio. Y, paradójicamente, cuanto más familiar empieza a parecerme todo, menos claras se vuelven algunas de las categorías con las que llegué.

Cuando algo nos recuerda a “la España de hace cuarenta años”, no estamos hablando únicamente de Honduras; estamos mostrando cómo imaginamos que cambian las sociedades. Cuando determinadas situaciones, por ejemplo, relacionadas con la cuestión patriarcal, nos producen rechazo inmediato, podemos estar reconociendo desigualdades muy reales pero, al mismo tiempo, necesitamos entender cómo las experimentan las propias mujeres y no caer en la espiral patriarcal de juzgarlas a ellas. Creo que comprender no significa excusar. Tampoco creo que la alternativa a mirar Honduras desde una idea lineal del “desarrollo” sea un relativismo en el que cualquier desigualdad quede automáticamente protegida bajo la etiqueta de diferencia cultural. Entre pensar que todas las sociedades tienen que recorrer exactamente el camino que recorrió la nuestra y pensar que no podemos analizar críticamente nada porque estamos fuera hay bastante espacio. Supongo que parte de estar aquí consiste precisamente en aprender a moverse por ese espacio. O, al menos, en salir con flexibilidad de categorías que sobre el papel parecían muchísimo más ordenadas.

Todas estas reflexiones me han ido acompañando mientras hacíamos kilómetros y kilómetros, porque la verdad es que no hemos parado. Además de seguir recorriendo el Golfo y participar en todas las actividades, también hemos tenido la suerte de conocer lugares increíbles. Un fin de semana fuimos a Tegucigalpa y aprovechamos para visitar Ojojona, Valle de Ángeles y Santa Lucía. Otro cruzamos a Nicaragua y pasamos por Managua, León y Granada, además de visitar los volcanes Masaya y Momotombo. Este último llegamos hasta La Unión, en El Salvador, y subimos a Conchagua.

Ahora, a seguir haciendo kilómetros por el Golfo, acumulando historias, desordenando categorías y tratando de dejar algo más que polvo.

Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras Realidades 2026. Xa temos participantes!

Xa hai uns días que coñecemos ás participantes de 2026 no noso Programa de Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras Realidades (PCR), e volas queremos presentar

Despois de presentar a súa candidatura, houbo un proceso de selección (coma sempre, encantaríanos que todo o mundo que se presenta poida ter esta experiencia, xa que sempre vese moita motivación e entusiasmo…), e comezou xa a súa formación con sesións presenciais e itinerario formativo en liña. Ás persoas non seleccionadas tamén teñen a posibilidade de facer esta formación cos custos de desprazamento cubertos. É un xeito de apoiar ese entusiasmo que, por que non, pode ter froito en anos sucesivos (algo bastante habitual).

Aquí temos ás participantes no PCR 2026, acompañando a Maigra e Esther, Mulleres Bravas de Honduras que nos visitaron este mes. Primeira pola dereita Alba C., despois Rubén e a 5ª pola dereita Alba V.

Crónicas de Honduras. A segunda de Aída. Un escenario cheo de voces

Ábrese o telón. O traxecto comeza e, con el, un espectáculo que se percibe con todos os sentidos: a brisa do aire acondicionado que fai mover os pelos dos meus brazos, a música de ritmo constante que se mestura co traqueteo do autobús, o scrolling de corpos de mulleres convertidas en produto, a incomodidade e violencia dunha caricia e proximidade non desexadas…


Entre paradas e reténs, avanzamos pola Panamericana de camiño á zona norte do país, pero a miña cabeza lévame unhas semanas atrás.


E comeza a primeira escena: estou no Matearal, nunha escola onde crianzas e adultas cadran para protexer a súa microcuenca, a do río Laure. Ashly era o río, Oliver tiraba residuos, Aisha un gatiño que comera plástico e Sara unha serpe que non acababa de morrer. Todas rimos, comentamos e aprendemos. Esta era unha sesión de teatro comunitario e, aínda que tan só foi unha primeira toma de contacto, deixou claro que nesta dramaturxia todas as personaxes teñen algo importante que dicir. E sinto que a miña experiencia de PCR estame permitindo observar algo semellante: un escenario cheo de voces distintas que narran historias valiosas.


E esas voces non sempre falan dende os mesmos códigos que eu traía. O trascendental das conversas, os roles de xénero marcados, a emocionalidade e tenrura expostas, a política, as bromas, os ciumes, as pláticas profundas, a relixión, o canto… As formas son distintas e, malia chocarme con outros puntos de vista, os fondos non difiren tanto do contexto que eu coñecía. Ao principio custábame moverme nesas táboas, pero fun aprendendo que para formar parte do elenco preciso escoitar e observar coa mente e o corazón abertos. Ao facelo, atópome con matices e contradicións, e achego o meu corpo a esta obra colectiva. Isto non significa renunciar ao que penso ou a ser crítica, pero si entender que as ideas perden forza se non saben dialogar coas realidades cotiás da xente e o seu territorio.


A segunda escena lévanos a Nacaome. Alí coñezo a súa Mesa de Seguridade Alimentaria (SAN), un espazo de coordinación entre distintas organizacións e institucións desta zona do corredor seco, e sumérxome nunha das súas iniciativas: o Mercadiño Verde. O atrezzo cambia de súpeto e, en cuestión de días, pasamos dunha asemblea avaliativa a unha feira viva, onde produtoras e emprendedoras locais venden alimentos e produtos artesanais. Tamales, horchata, rosquetes, pan de queixo, pitayas e moitos outros arrecendos e sabores percíbense dende as butacas. O reparto pecha o cadro cunha deliciosa sopa de res, que garda o segredo da casa.


Algunhas destas actrices e actores, as pertencentes ao grupo APROEM (Asociación de Productores Experimentadores de Morocopay) quedan nas táboas para mostrarme o seu banco de sementes e proceso de conservación de graos criollos. Gardar sementes é tamén gardar un futuro.


Entre variedades de millo e frijol, destaca o millo Morocopay, exclusivo desta zona, e polo que están decidindo apostar. Así foi que, semanas máis tarde, o escenario tornouse nunha cansada coreografía de homes e mulleres chapeando unha grande leira que, nun tempo, convertirase nunha mazá deste cereal. Malia as maniotas dos días de despois, tiven a sorte de participar desta escena, onde cada golpe sostía un compromiso compartido.


A dureza física do traballo é só un dos impactos que teñen estes actores e actrices, defensoras ambientais. No escenario tamén retumban a criminalización, a violencia e as ameazas. Isto móstrase con detalles na terceira escena, que nos leva a unha formación sobre incidencia política en Namasigüe. O guión énchese de impresionantes historias de persecución e resistencia. Del participan líderes e lideresas comunitarias, membros dos patronatos e representantes doutras estruturas comunitarias, como as caixas rurais. As tensións internas son evidentes, pero tamén o é a decisión de traballar conxuntamente para defender as áreas protexidas e as comunidades contra unha ameaza común moito maior que calquera discrepancia. Para min, un grande exemplo de organización, escoita e estratexia. A
obra só sae adiante se todas actúan.


Ao longo da peza teatral, tamén hai momentos de decorado natural impresionante: as maxestuosas vistas do Golfo de Fonseca dende o volcán de Conchagua; o Parque Nacional La Tigra, coa mellor banda sonora e onde unha tormenta tropical nos sorprendeu no medio do camiño; o percorrido polo cañón de Somoto nadando con arañas e voando entre morcegos; ou a viaxe en lancha polos manglares de San Lorenzo, coa illa dos paxaros e a praia do Amor. A marea alta borrou a area, mais gañamos unha escena improvisada, bañándonos soas en augas do Pacífico.


E entre bambalinas, tamén hai tempo para actos que non estaban no guión: xogar coas crianzas do Matearal, unha festa de aniversario chea de música e baile, partidas de cartas ao solpor no muelle con Harold e Cynthia, ou un intento fallido de seguir o ritmo dunha banda tradicional.

Moitas accións, voces e escenas que me removen por dentro. O traqueteo do autobús conéctame co presente, e vexo de preto os meus pelos de punta. Respiro profundo e pecho os ollos. Esta obra, escrita a moitas mans, déixame preguntas, emocións e aprendizaxes que aínda estou a procesar. Péchase o telón.

Encuentro Mulleres Bravas en Honduras. Crónica de Sandra

La verdad que mirando atrás mi niña interior estaría impactada con muchas cositas que estoy viviendo estos meses. Desde que tengo uso de razón, mi abuela, me ha dicho que debo buscar a mi tribu, mis mujeres que me sostengan y me cuiden, ya que la unión entre mujeres hace esta vida más bonita.


Hoy comprendo mucho más las palabras de mi abuela, y las resignifico todos los días. En mí proceso de adaptación a Honduras, quizás lo más complejo fue encontrar a ese entorno seguro de personitas con las que poder compartir. Aun teniendo el mismo idioma, los códigos, las formas de socializar, el humor o los temas de conversación eran otros. A su vez, como mujer blanca occidental con unos grandes límites ideológicos acotados, me costaba afianzar mis relaciones con personas con percepciones ideológicas tan diferentes a las mías, en aspectos como el aborto o la religión.


En este último mes además de poder conocer a un sinfín de personas en las diferentes actividades que realizábamos con CODDEFAGOLF, en encuentros e incluso en espacios cotidianos de charla, como podían ser los espacios con mi querida Daniela. A medida que iba a las comunidades y hablaba con mujeres lideresas como Toña, quienes me hablaban de sus luchas por sus territorios y comunidades, así como del orgullo que era para ellas como mujeres llegar a ser lideresas, fui transitando esas fronteras. La escucha me permitió ver más allá de esos límites acotados con los que llegué. Sin negar que lo personal es político, y que la lucha por la defensa del territorio, la libertad y cuidado de nuestros cuerpos, deben siempre pasar por las lógicas anticapitalistas en los marcos de izquierda… Pero también con la idea de que mis perspectivas teóricas, se quedan en simples reflexiones cuando de aplicabilidad cotidiana se refiere. Y en un contexto en el que las comunidades tienen que vivir el día a día, con muchas horas de trabajo, buscando formas de sostener a su familia, de preservar sus tierras y de cuidar a sus comunidades. Las perspectivas teóricas y académicas, como privilegio que aporta la comodidad y el tiempo, se borran. Y ello me permitió comprender y simpatizar con los relatos e historias que las diferentes mujeres que se han interpuesto en mi camino, me han compartido, regalándome un trocito de cada una y abriéndome sus hermosos corazones.


Con todo, la necesidad de crear relatos compartidos y entrelazar luchas, para poder sostenernos y cuidarnos conjuntamente, nos hizo querer cocrear un espacio poderoso entre mujeres defensoras integrantes del proyecto Mulleres Bravas. El mismo permitiría realizar una evaluación del programa, para aportar a este de un enfoque participativo y horizontal, así como, posibilitar que las participantes pudieran conocerse entre ellas, conocer a otras mujeres con distintas luchas pero similares preocupaciones y sentires por el cuidado de la tierra y de las suyas.


Tras muchos nervios, trabajo y miedos, porque si, la vulnerabilidad está en todas partes, en mí también, y admito que aunque en Galicia he organizado jornadas similares, el hecho de hacer algo así en el norte global como mujer blanca occidental me daba realmente pavor. Sin embargo, todo vuelve, y mis intenciones de acuerpar volvieron a mí con el acuerpamiento constante que sentí por parte de Martina, su acompañamiento, trabajo y emoción fueron un parte fundamental de las jornadas.


En ellas, todas llegaron con ganas de volver a conectar con Mulleres Bravas, de conocer al resto de compañeras y sobre todo de poder pasar una jornada de disfrute y desconexión. Y si, así fue. Comenzamos el día con un buen desayuno, para coger fuerzas para la intensidad emocional que se venía adentrando. De forma dialógica y a modo de relato, cada mujer comenzó contando los aportes, lo que se llevó, del programa Mulleres Bravas. Todas y cada una de las narrativas emocionaban, me hicieron conectar con ese sentimiento de ilusión que tenemos mucho las primeras veces que vamos a hacer algo. En los relatos salieron desde anécdotas románticas (el
chisme se queda en el akelarre), de ternura (verónica relatando la primera vez que vio la nieve) y de fuerza (la unión con colectivas de mujeres gallegas y ver que la lucha traspasa fronteras).


Tras ello y una buena comida de reposición, en grupos pequeños, cada uno presentó: aspectos que les gustaría mejorar del programa; propuestas; alianzas generadas. Cada una de las presentaciones dio para mucho debate. Centrándose en temas como el contraste de temperatura (Pobre Alba que vino congeladita) e incluso, la propuesta de una colectiva o espacio de unión Mulleres Bravas (ya veis que se llevaron fatal eh ). Pero sin duda, lo que más se destacó por parte de todas, fue el cuidado y calidez que sintieron por parte de Sergio y Patricia. Tan maravilloso, poder ver ese efecto tan poderoso que tenemos unas personas sobre las otras, sembrar cariño fortalece a las plantitas tanto…


Después de un buen descanso con café de por medio, se realizaron unas performances que daban unas pinceladas que las luchas diarias que tienen las defensoras. A través de esas obras de teatro pudimos conectar con historias reales y cotidianas de resistencias. Con ellas, pudimos identificar las barreras burocráticas, la corrupción y el cansancio, con alcaldesas que daban largas y solo se regían por sus votantes y empresas extractivistas que destruyen el medio… Pero también las
compañías y acuerpamientos que dan impulso a la lucha, de primera mano, y que se vio reflejada en las diferentes obras, en el sostén y apoyo siempre por parte de alguna otra mujer de la comunidad, entendiendo la lucha como algo colectivo.


El día finalizo con cansancio e ilusión por ver que depararía el último día…El cuál estaría centrado en el goce maaaximooo . Comenzamos el viernes moviendo las caderas, conectando con la cuerpecita a través de la activación (yyyy menuda activación cattracha tienen las mulleres bravas en sus caderas!). Tras ello, realizamos unas cartografías cuerpo-territorio. En ellas, cada una debía dibujar su cuerposimbólico, con la representación deseada (muchas mariposas y arbolitos por ahí) e ir identificando en ella los lugares del cuerpo o del ambiente que les rodea que les generaban: resistencias, conexión con la tierra, rabia, unión….Salieron cositas tan bonitas y tan íntimas. Dentro de un sistema que nos desconecta constantemente con nuestra cuerpa, nuestra ciclicidad y nuestro territorio, las mulleres bravas consiguieron conectar con sus cartografías desde el primer momento. Cada una se identificó con un ser o elemento de la naturaleza, como si la propia tierra se integrase en ellas relataban sus dibujos con un sentir mágico. Nunca olvidaré las palabras de Basilia, quien me relataba sobre la fugacidad de la vida como si de una abeja se tratase, y del trabajo constante y vital que estas realizan en su corta vida. Quizás así sea como deberíamos ver la vida, con la fugacidad de las abejas y el dulzor de la miel….Cuántas reflexiones que todavía siguen y seguirán rondando por mi mente.


Para finalizar la jornada, realizamos una dinámica hermosa sobre alianzas femeninas. Para ello, las mujeres se organizaron en grupos en función del animal o elemento de su cartografía, en ellos debían organizarse en una colectiva de mujeres, creando un nombre, un lema y unos derechos por los que lucharan. Y de ahí nació el himno mulleres bravas:
Mujeres unidas, jamás vencidas.

Si nos tocan a una nos tocan a todas.
Somos unidas nadie nos apaga la luz que nos brilla.
Mujeres bravas defendiendo nuestros derechos que son violentados por el estado.

Si nos tocan a una, nos tocan a todas.

Por eso somos, mulleres bravas.


La colectiva mariposa, mujeres luchando con mil batallas por dentro y mil sonrisas por fuera y mujeres poderosas, manifestaron sus reivindicaciones más profundas, las gritaron y las performaron, bailaron sus reivindicaciones, lo hicieron desde el disfrute y el amor. Desde el himno mulleres bravas, a color esperanza llegando a la culpa no era mía. La liberación que se sentía con cada palabra, cada movimiento y cada sonido, es difícil de expresar en este texto…


Creo que nuestras narraciones se construyen en parte gracias a los relatos que escuchamos y en los que conseguimos introducirnos. Una aprende mucho sola, actuando, tomando acción y errando. Pero aún más acompañada, en colectividad, con la escucha activa en el centro y el corazón abierto a seguir, con pasos fuertes y sostenidos con las manos de las compañeras. Nuestras historias se entrelazan, y siempre caminaremos a hombros de gigantes, mis gigantas son ellas, las mulleres bravas. Solo puedo sentir admiración a cada una de las ahí presentes, e inmenso agradecimiento por compartir, ser y estar. Me quedo con los abrazos, las risas y los apretones de manos. Me quedo con los ojitos brillantes de Martina durante esos dos días y su motivación constante. Me llevo esto para siempre, en mí ser. Gracias ESF, gracias mujeres

Crónicas de Honduras: Sandra II

Sandra, unha participantes no noso Programa de Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras Realidades (PCR) 2024, grazas ao proxecto de Mulleres Bravas de intercambio entre activistas de Honduras e Galicia e IRPF universidade, e coa financiación da bolsa PCR da Oficina de Cooperación e Voluntariado da Universidade da Coruña, traenos a súa segunda crónica, moi cultural.

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Hooolaaa!

Os vengo a hacer un poquito de actualización de estas semanas. Poco a poco me voy
adaptando más a Honduras, conociendo más lugares, personas e historias de este país
(mención especial a Aminta por sus relatos de sociopolítica Hondureña).

Conocer la historia de Honduras, a través de distintas voces, me ha permitido poder visionar
esta tierra con un prisma más amplio. El fin de semana pasado, Martina y yo nos aventuramos
hasta el Salvador, pasamos por Amatillo, Santa Rosa, San Miguel….hasta llegar a La Unión, y
específicamente al volcán de Conchagua. Ahí nos reunimos con Vicky, una de mis amigas
del alma 🩷

Las vistas desde el mirador eran mágicas, desde lo alto podías observar la belleza del Golfo de
Fonseca, abarcando Honduras, El Salvador y Nicaragua. Además, tuvimos la oportunidad de
enriquecernos un poquito de la cultura lenca, que da nombre al propio volcán, que en esta
lengua significa el tigre que vuela, en honor a la heroína local llamada Comizahual. Desde la
cosmovisión lenca se vivencia una fuerte conexión con la tierra y todos los seres que la habitan,
como bien indicaba Berta Cáceres:


En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz, de los
ríos somos custodios ancestrales el pueblo lenca. Resguardados por los espíritus de las
niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es
dar la vida por el bien de la humanidad y de este planeta”


Entender esta cosmovisión, me permitió comprender de otra forma la historia contra la invasión
y colonización en Honduras. El 20 de julio, fue el día de la conmemoración de Lempira,
ancestro indígena lenca, que organizo comunitaria y territorialmente a todos los pueblos lencas
produciendo el “Levantamiento de Cerquín” en 1537. El cual supuso el inicio de las luchas por
la libertad y la defensa de Honduras. Este viernes, con la compañía de Flor y Marvin, tuvimos
el placer de ir a Choluteca a la Casa del Sabio Valle, quien fue uno de los guerrilleros por la
independencia de Honduras.


La llegada de Chevi, este jueves fue inagurada con esta gran excursión cultural a Cholu. Y con
cultural no solo me refiero a la historia de lempira, sino que también nos adentramos en la
cultura musical (mi parte favorita). Escuchamos desde sopa de caracol hasta tengo un plan de
Key-Key
. Aunque he de decir, que de la música que estoy descubriendo en estos días me quedo
con Lejos de la ciudad de Muerdo y Pla ta tá de Mon Laferte (recomendaciones de Yuli).

También me quedo con los ataques de risa con Flor y Martina, y las conversaciones cotidianas
en las comunidades con coca-cola de por medio, y las 45 aves que supuestamente avistamos
pero no….Este jueves fuimos a Quebrachal a un avistamiento de aves, en el que también
conocimos las lagunas de invierno y a la maravillosa comunidad que trabaja en ellas, y que nos
recibió en sus hogares, ofreciéndonos buenas platicas y una comidaaa increíblee. Porque aquí,
como dice calle 13:

Aquí se comparte, lo mío es tuyo
Este pueblo no ahoga con marullos
Y si se derrumba yo lo reconstruyo


Feliz semana a todxs, seguiremos informando y disfrutando. Un cálido abrazo, Sandra 🫂

Crónicas dende Honduras. A primeira de Sandra!

Sandra, xunto con Martina, son as dúas participantes no Programa de Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras Realidades (PCR) 2024 que xa están en Honduras. En breve, uniráselles Víctor. Sandra participa no PCR grazas ao programa de Mulleres Bravas, de intercambio entre activistas de Honduras e Galicia, neste caso coa financiación da bolsa PCR da Oficina de Cooperación e Voluntariado da Universidade da Coruña. Aquí deixamos a súa primeira crónica tras un par de semanas por alí!

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Boaaasss!
Xa levamos unhas semaniñas en Honduras, tras un longo viaxe e unha adaptación agridulce,
marcada pola cultura do piropo (como ben di Martina), que tanto impactounos á nosa
chegada….Xa superamos a nosa semanaversario aquí. E como non, o celebramos comendo
uns xeadiños de Sarita, a mellor xeadería de San Lorenzo (e a única que probamos).


O luns fumos a CODEFFAGOLF a presentarnos e a coñecer ao equipo, quedamos con moitas
ganas de facer cousiñas con eles, e estamos desexando que chegue a próxima semana para
que así sexa.

O mércores tivemos o pracer de ir a Sartenejal para coñecer o depósito de auga do seu novo sistema de abastecemento. Alí coñecimos a Doña Jacoba, a presidenta da comunidade, quen estivo explicandonos o longo camiño de loitas e resistencias que recorreron durante 25 anos, ata conseguir este sistema de abastecemento.


O xoves estivemos de novo en Sartenejal. Co convite de Alondra (técnica de la Mancomunidad NASMAR) e da comunidade, participamos no obradoiro de xénero (ver foto de portada). Nel trataronse os roles e estereotipos de xénero na cotideanidade, así como sobre a consecución de dereitos humanos. Foi un espazo fermoso, no que pintamos, xogamos e sobretodo rimos. Pereceume moi interesante escoitar ás mulleres da comunidade falar sobre como no seu día a día rompen coas barreiras e estigmas patriarcais, e escoitalas definirse como: loitadoras.


Con esa adrenalina comezou a nosa finde, que dende logo, xa tiña grandes expectativas de antemán. O sábado pola mañá fumos ao Parque Nacional de La Tigra en Tegucigalpa, fixemos durante unhas tres horiñas a ruta. Tivemos unha gran acompañante incondicional, a chuvia!! Pero como boas galegas que fomos, iso non fixo que disfrutaramos menos de aquel bosque tan fermosooo.


O domingo, con resaquita (que recuperamos cuns pouquiños frijoles) puxemos rumbo a Cantarrana e Valle de Ángeles. Foi incríble coñecer a súa arte urbana, a maioria das pinturas tiñan mensaxes reivindicativos e de loita social, encantoume ver como facían artivismo nas sús rúas es espazos cotiás….Sen embargo, aínda que esos espazos deixaronme atrapada tiñamos que volver a San Lorenzo, esperabanos unha semana chea de cousiñas novas por
descubrir.

O luns, para empezar a semaniña con enerxía reunímonos con Alondra para planificar o obradoiro do xoves, na comunidade, que xiraría en torno ao consentimento e o desexo nas relacións afectivas.


Pola súa parte, este martes fumos ao primeira saída a campo con CODEFFAGOLF. Acudimos á recollida de trampas colocadas na Microcuenca del Río Laure, para a realización dun monitoreo da fauna silvestre que posibilite o seu estudio e conservación. Aínda que as famosaas trampas, tiñan moita trampa, xa que non dimos sacado dúas de elas, e sen darnos conta estivemos case 4 horiñas de rutiña por Laure. Despois de esta experiencia, creo que tanto Martina coma eu, podemos decir que rematamos con todo tipo de fobias e medos ao insectos e calquera tipo de animal, xa sexan arañas, culebras ou mosquitoss. Estos últimos, especialmente, gran debilidad de Martina, quen desenvolveu un superpoder visual de detección de mosquitos. Agora ela é: Supermosqui 🙂

A verdade que esta experiencia está sendo moi chuli, e aínda que encantame probar e aprender cousas novas as veces unha sinte algo de vértigo, pero a compañía neste novo camiño fai que todo sexa mellor. Desexando coñecer todo o que me espera, seguir coñecendo rincóns, persoas e diferentes formas de vivenciar este mundo. Sintome moi agradecida, de cada persoa, comunidade e entidade que nos abriu as portas para coñecelas. Grazas por permitirnos sentir os distintos mundos que hai dentro deste mundo, e as diferentes historias que o habitan. Irei informando, un abrazo moi forte para todas.

Sandra

O programa Mulleres Bravas ten nova páxina web

Queremos presentar a nova web do programa Mulleres Bravas, un programa que vimos desenvolvendo coa financiación de Cooperación Galega da Xunta de Galicia.

Alí por 2019 houbo un primeiro proxecto, Coidadoras da Terra, que foi o xermolo, no que 6 mulleres activistas de Honduras visitaron Galicia para traernos as súas historias de loita pola defensa do territorio, e doutro xeito de producir e de coidarse.

Xa en 2021, en colaboración con Amigas da Terra, e coas compañeiras de CODDEFFAGOLF e ADEPES en Honduras, tivemos a primeira fase “oficial” deste programa.

En 2023 comezamos a segunda fase, na que quixemos xa dotar ao programa dunha marca propia e afondar na importancia da rede e a acción comunitaria nas mulleres bravas. A isto axudounos AGARESO, que nos orientou tanto na nova imaxe do proxecto, como na nova web que agora presentamos.

Nesta nova web do proxecto atoparedes:
🟢Un repaso polo traballo realizado no 2021-2022
🟢Unha presentación das mulleres bravas participantes na primeira edición
🟢Libre acceso a tódolos recursos xerados ata o momento
🟢🔜Moi pronto, máis novidades e toda a programación e info deste ano, porque en marzo teremos visita de 2 activistas!!

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Nova imaxe de Mulleres Bravas, a cargo de Iria Fafián

Xuntanza de Outono de ESF. A crónica do que se pode contar

As xuntanzas son encontros da base social de ESF. Soemos ter dúas ao ano, en primavera e outono, coincidindo con sendas asembleas extraordinarias. O lugar vaise cambiando en cada unha, e aprovéitase para facer formacións, obradoiros ou sesións temáticas de traballo.

A deste outono de 2023 fixémola en Allariz, o pasado sábado 4 de novembro. Pola mañá, tivo lugar a Asemblea Xeral Extraordinaria e, pola tarde, tivemos un taller para deseñar o Plan País Honduras, así como un faladoiro de dúas das participantes no Programa de Voluntariado Internacional de Coñecemento doutras Realidades (PCR), que hai unhas semanas regresaron de Honduras.

Na Asemblea pola mañá, despois dunhas dinámicas de presentación, fixemos un resumo dos distintos grupos en activo na asociación (había moita xente nova!). Un momento importante foi a aprobación (por unanimidade) dunha nova liña ou programa de traballo en ESF: as asesorías técnicas para plataformas de defensa da terra e o territorio en Galicia. Máis información aquí.

Tamén falamos de diversos temas económicos e aprobamos a previsión de contas para 2024. Reflexionamos sobre a coherencia de colaborar con entidades que á súa vez reciban apoio simultáneamente por parte de empresas con valores non compatibles con ESF. Falamos de que non imos deixar estes espazos de colaboración, aínda que non se compartirán actividades apoiadas por estas empresas, de xeito que non apareceremos simultaneamente como colaboradoras.

Outro momento importante foi o cambio de Xunta Directiva. Tras agradecer moito ás persoas que deixan a Xunta (Marc, Tomás, Alberto, Zoe, Mateo e Chelo), demos a benvida ás que conformarán a vindeira “xunta divertida” ESFeira: Jose como presidente, Chus como vicepresidenta (viña de ser vogal na xunta directiva anterior), Chevi como secretario, Ana como tesoureira e, nas vogalías, Thais (que repite como vogal), Alba (que volve á xunta directiva tras varios anos) e Celia.

Pola tarde, comezamos cun obradoiro onde tivemos conexión directa con Honduras (é a foto da cabeceira). Empezamos a traballar o novo Plan País Honduras, onde queremos esbozar as liñas estratéxicas e xeitos de traballar no país para os vindeiros anos. Este primeiro taller foi para pensar que nos aporta como asociación o traballo en Honduras que se está a realizar. Queremos seguir facéndoo? Para que? Queremos mudar algo? Foi unha reflexión interesante que iremos compartindo proximamente.

Rematamos o día con dúas das participantes no PCR. Sofía participou como parte do proxecto Mulleres Bravas e Sofía como parte de Hackers Sen Fronteiras. Entre as dúas, apoiadas por unha boa cantidade de fotos, fomos asomándonos un pouquiño ás súas experiencias, que contaban mentres aínda lles brillaban os ollos coas lembrazas. Tamén nolo foran contando en diversas crónicas, pero escoitalas a elas é distinto…

Tiñamos ganas de espazo presencial, pero tamén se puido participar en liña!

Crónicas de Honduras. Celia

Boas! Despois da intensidade das semanas anteriores, estas veñen un pouco máis relaxadas en canto a saídas de campo, pois centrouse máis en traballo de oficina, que tamén e necesario para poder adiantar e aprender outras disciplinas. É por iso que aquí vai un resumo das cousas máis bonitas e interesantes.

Coma sempre, a semana empeza facendo unha reunión con Coddeffagolf (a organización coa que ESF colabora no programa de soberanía alimentaria) para ver os horarios da semana. O martes pola mañá estivemos na oficina de ESF Galicia facendo cousiñas como esta que estou a facer agora mesmo, para que nos poidades ler e nós vos podamos contar todo o que estamos vivindo. Á tarde houbo unha reunión/capacitación de ESF e Coddeffagolf, polo que aproveitamos para quedarnos e aprender un pouco máis sobre os proxectos de cooperación.

Tras dous días máis relaxados na ofi, o mércores tivemos saída de campo a Moropocay con Aminta, Sasch e Modesto para unha reunión co consello da Microcuenca de Panasaracán. É a segunda vez que imos e aínda que as condicións do camiño para chegar as comunidades é movidito, é unha marabilla chegar con esas vistas e o ben que nos acolle a súa xente. A reunión comezou, como en moitas actividades, cunha oración, pois son moi créentes e tamén é a súa forma de expresar agradecemento.

As técnicas de Coddeffagolf fixeron unha charla sobre o impacto na saúde da contaminación da auga e as boas prácticas agrícolas. Os asistentes contaban que cando eles eran pequenos, os seus pais e avós tiñan unhas terras máis fértiles e produtivas, que agora costa moito máis debido o desgaste e maltrato que sufre o solo cos pesticidas e demáis produtos agrícolas. Tamén contan que en ocasións, gran parte da comunidade vese afectada con diarreas e outros síntomas dixestivos pola contaminación da auga do seu uso e consumo. Nesa charla, nunha dinámica puxeron en común as súas actividades e ubicacións para entre todos, poder “monitorear” cal pode ser o problema e así mellorar as prácticas en beneficio de todos. A verdade e que nestas xuntanzas saen conversacións moi interesantes que lles axuda a socializar entre eles, emprender o diálogo e a resolución de conflictos. Para nós tamén é unha forma de entender como funciona o seu traballo e xestión no campo, que no meu caso que son de vila mariñeira, todo é unha novidade.

A semana está a piques de rematar, pero o xoves é moi emocionante, pois chega Sofía! Era a que nos faltaba para poder estar os tres xuntos. Despois de un mes en San Lorenzo, a súa chegada tamén fixo que revivísemos outra vez as primeiras impresións. A nivel persoal, tamén foi moi guai ver como explicándolle a ela un montón de cousas, dábame conta de todo o que aprendera nun mes e o rápido e ben que nos adaptamos.

Finalmente, o venres poñemos ó día traballo de oficina pola mañá e saímos como sempre a aproveitar coñecendo sitios novos. Esta fin de semana a Nicaragua, que a pesar de ser moi similar a Honduras ten un encanto moi especial.

Tras a viaxe da finde, comeza unha semana nova. Luns de reunión para non perder a costumbre e o martes acompañamento a un taller de novas masculinidades impartido nun centro escolar da comunidade El Jicarito e a comunidade 7 de mayo. As mulleres encargadas da realización de este tipo de actividades e que lideran o proxecto, non contan cun fondo para impartir estas charlas ou facer saídas, pero si co apoio de algunhas organizacións, incluso para proporcionar merendas nos colexios, e a participación das nais na súa elaboración. Aproveitando esta saída, Nidia, unha técnica de Coddeffagolf nos fai unha breve visita guiada pola zona, que é a súa de nacemento, para ensinarnos a quebrada do río Las Cristobas na comunidade de Tierra Blanca. Tamén visitamos a cooperativa La Sureñita, onde as mulleres cultivan e procesan a semilla e o froito do marañon, que en España coñecemos como anacardo. A verdade é un traballo tradicional e artesán increíble, dende a recollida, o secado o Sol, como o empacamento en bolsas para a súa comercialización.

Un pouco na mesma línea de talleres, o mércores acudimos a un de habilidades para a vida, pero esta vez non era nunha escola, senon nas oficinas de Coddeffagolf en San Lorenzo cos integrantes do banco de semillas de Moropocay e a comunidade de El Marañoñal. O taller foi impartido por Mario, un psicólogo de Tegucigalpa que se gañou o cariño da comunidade na primeira sesión. A verdade normal, por que tanto el como os das integrantes das comunidades estiveron moi participativos e abertos a contar todas as súas experiencias persoais. Traballamos as emocións e os sentimentos a través de dinámicas de presentacións variadas para ir gañando confianza e participamos na elaboración dunha máscara de libre creación. Saíron historias moi bonitas a vez que valentes e nostálxicas, onde as lágrimas tanto de tristeza como de emoción estiveron moi presentes. Uns momentos moi fermosos que gardarei para sempre no recordo.

Rematando a semana, e coincidindo co Día Nacional do Indio Lempira, ben celebrado por toda a comunidade hondureña, acudimos xunto cos técnicos de Coddeffagolf Javier e Onán, as comunidades de El Marañonal e Los Piches. Nestas comunidades tivemos a sorte de participar nas Escuelas de Campo que están collendo cada vez máis peso entre os seus integrantes. Dende ahí, reforzan a base da escola, intentando captar tamén integrantes xóvenes que poidan relevar o futuro na comunidade. O grupo de veciños da comunidade elaborou un horto comunitario onte se plantan diferentes tipos de semillas: yuka, camote, pepinos, maiz, árbores froiteiras e algunhas planta aromática como o orégano.

Eu, que poucas veces vin como se traballa a terra dende cero, e sobre todo para certo tipo de plantacións como e a yuka ou o camote, foi unha sorte poder aprender e participar nos futuros froitos de esa terra, así como no resto de actividades da semana onde o trato cercano ca xente das comunidades recárgache da súa boa enerxía.

Novo proxecto. Fase 2 de Mulleres Bravas, tendendo pontes entre defensoras da vida de Honduras e Galicia

Mulleres Bravas é un programa que ten como meta visibilizar as problemáticas globais relacionadas coa sobreexplotación de recursos naturais en todo o mundo e que afectan especialmente aos países empobrecidos (extracción de materias primas, produción de enerxía, e explotación da terra, entre outras). A través da conexión das realidades de Honduras e Galicia, abórdase cos públicos obxectivos do proxecto, a reflexión sobre os impactos ambientais e sociais do noso actual modelo de consumo e desenvolvemento, así como alternativas sostibles de xestión dos recursos que exemplifiquen que outro modo de producir, consumir e vivir, é posible.

Trátase dun programa cuxo xermolo foio desenvolto en 2019 por ESF Galicia e a continuidade dunha primeira fase realizada durante os anos 2021 e 2022 xa en consorcio con Amigas da Terra Galicia, a cal pretendemos dar continuidade debido a boa acollida e valoración do mesmo.

O obxectivo do proxecto é, polo tanto, “visibilizar os impactos sobre as persoas e o medio ambiente dos proxectos industriais e extractivos en Honduras e Galicia, así como alternativas sustentables, con especial atención ás mulleres”. Para conseguilo, o proxecto artéllase ao redor de dúas liñas de acción:

  • 1. Crear pontes entre organizacións e movementos da sociedade civil de Honduras e Galicia para a protección da vida e/ou que impulsan alternativas sustentables, con especial protagonismo das mulleres
  • 2. Visibilizar o enfoque de cidadanía global das resistencias ao extractivismo e das alternativas sustentables nos públicos meta ás que mellor poden acceder ESF e Amigas da Terra: escolas universitarias e colectivos cidadáns de defensa do territorio)

Esto materialízase máis concretamente na viaxe de 3 mulleres hondureñas a Galicia (en dous momentos diferentes do 2024), para participar en espazos de encontro con plataformas e colectivos activistas de defensa do territorio e a economía social, e charlas en universidades. Como novidade desta fase, unha das activistas hondureñas realizará unha estadía de longa duración, de máximo un mes, convivindo con diferentes mulleres labregas galegas, coa colaboración do Sindicato Labrego Galego.

Tamén se explorarán novas formas de achegarse á comunidade universitaria destacando a presentación dun proxecto de innovación educativa en aprendizaxe-servizo (ApS) na Universidade de Vigo.


Como parte da estratexia para visibilizar o enfoque da cidadanía global nestas plataformas de resistencia realizarase unha campaña de comunicación que poñerá a disposición das plataformas de defensa do territorio de Galicia participantes, formación presencial en comunicación de guerrilla, así como un espazo de encontro para xeración de sinerxías. O eixo principal da comunicación será a reivindicación da acción colectiva e comunitaria, coas redes de coidados que iso posibilita (e do que se pode aprender moito dos saberes de Honduras).

Un elemento engadido con respecto á primeira fase é unha investigación sobre conexións do extractivismo España-Honduras.


Hai dous feitos diferenciais e transversais a todas as actuacións do proxecto:

  • por un lado a loita pola xustiza de xénero, a cal empeza co recoñecemento do papel relevante que xogan as mulleres no sustento e protección da vida (non só no eido familiar, se non tamén na protección e defensa do territorio, xogando un papel central no activismo e defensa da comunidade). Tamén sendo conscientes dos perigos e abusos que enfrontan no seu activismo polo feito de ser mulleres.
  • or outro, o traballo en rede que non só se concreta na conexión de colectivos de Honduras e de Galicia, reforzándose polo apoio con máis entidades colaboradoras, ao igual que na cooperación coas universidades galegas, nas redes de traballo no sur de Honduras así como na rede nacional e internacional da Federación de Amigos de la Tierra e na Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras.