Investigación sobre salud en Honduras. ¿Por qué tanta enfermedad renal crónica?
La pasada semana hubo en Honduras una visita muy esperada. Acacia Naves, de la Universidade da Coruña, lidera un proyecto financiado por Cooperación Galega y ejecutado en alianza con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Miño (Portugal). Es un proyecto de la convocatoria de investigación en cooperación, en la que ESF no participamos directamente, pero en el que colaboramos muy activamente porque el objetivo es arrojar luz sobre un tema que se detectó en nuestros proyectos con Nasmar, CODDEFFAGOLF y Asociación Hondureña de Juntas Administradoras de Sistemas de Agua (AHJASA), en el sur del país.
La altísima incidencia de enfermedad renal en algunos puntos críticos o comunidades particulares no tiene todavía una causa identificada. En esos lugares coinciden niveles muy altos de cadmio en el agua subterránea que abastece a las comunidades, llegando hasta treinta veces el máximo recomendable según la normativa de agua. Se sabe que el cadmio influye mucho en el daño renal, pero también podría haber otras causas, y no se ha demostrado que la responsabilidad directa sea de este metal.
El cadmio es bioacumulativo. Si está presente en el agua o en el suelo, se acumula en los cultivos, en los animales y en el cuerpo humano, pudiendo causar daño de esa manera.
Por eso, esa semana se llevó a cabo una campaña de recogida de suelo y agua en distintos puntos de muestreo, además de vegetales cultivados en la zona, lácteos y huevos. Se tomaron muestras de biopsia y sangre de gallinas y un cerdo, y también se extrajo sangre humana de personas con daño renal.
A partir de estas muestras se intentará responder a dos preguntas principales:
- ¿El cadmio está disuelto en el agua o está unido a partículas? Si está ligado a partículas, quizá un filtro físico bastaría para eliminarlo o reducirlo considerablemente.
- ¿Cómo funciona la cadena de bioacumulación desde el suelo o el agua hasta el ser humano? Si se logra demostrar esta cadena, se establecería una relación directa que, con futuras biopsias humanas, podría confirmar al cadmio como inductor del aumento de la enfermedad renal. También se quiere distinguir si hay daño a nivel de glomérulos o de túbulos en el riñón. Un tipo de daño podría deberse más a la leishmania (un protozoo parásito) , y otro se puede deber más a metales pesados.
Al inicio de la estancia, hubo un encuentro en Tegucigalpa en la UNAH y también con personas de la cooperación española (AECID).
El primer día en el sur se hizo una reunión de planificación y logística. También hubo momento para socializar el inicio de la investigación sobre el cadmio con los principales actores relacionados con el agua y la salud, especialmente con la enfermedad renal crónica.
Se visitaron las comunidades de El Sartenejal y El Matearal, donde ya se había detectado una concentración elevada de cadmio y alta incidencia de enfermedad renal, y se tomó un punto de control en Caridad, donde la incidencia es menor. Asistieron personas de distintas instancias del Estado para formarse en la toma y manejo de muestras, así como en su tratamiento de laboratorio y análisis posterior, de manera que en el país quede personal capacitado para continuar con estos estudios. En El Sartenejal se tomó muestras de suelo y agua, así como análisis del terreno para identificar el circuito del agua. Una de las fincas era de cultivo de maíz, y además de muestras de suelo se tomaron también de la cosecha de maíz, para ver si el Cadmio está en el suelo y si pasa del suelo a los granos. Se les extrajo sangre a 25 personas en El Sartenejal. De 300 habitantes, 25 con daño renal, es un porcentaje elevadísimo.
En ambas comunidades se han formado equipos de trabajo con personas locales que acompañaron la toma de muestras. Gente que antes era reacia a participar en análisis del agua de sus pozos ahora está colaborando al máximo. Sin embargo, había una zona donde existía mucha desinformación, promovida por intereses particulares de algunas personas con actividad económica que no quieren que se conozca la composición del agua por miedo a que se limite su negocio. Esto genera la difusión de información falsa entre la comunidad. En esos casos se puede acceder gracias a la confianza que las mujeres comunitarias tienen en nuestra socia CODDEFFAGOLF.
También nuestras otras dos socias, Mancomunidad NASMAR y AHJASA, están apoyando de diferentes formas, lo que está resultando de gran ayuda.
En Caridad se extrajo sangre a 17 personas voluntarias y se tomaron muestras de agua de los depósitos de la comunidad.
En paralelo, las enfermeras de la secretaría de salud hicieron entrevistas a encuesta para personas con algún resultado de daño en el riñón (lo que se conoce con el nombre de Anamnesis: la entrevista clínica inicial estructurada donde el profesional de la salud recopila la historia médica, síntomas, antecedentes familiares y hábitos de vida del paciente). Luego estuvieron procesando análisis de química sanguínea: urea, creatividad, colesteroles, glucosa,… de hematocrito y otros parámetros.
La diabetes y la hipertensión pueden derivar en enfermedad renal, pero también al revés, que la enfermedad renal puede ser la que provoque diabetes e hipertensión. La eterna pregunta de qué fue antes, ¿el huevo o la gallina? Se tiende a pensar más en el primer caso en general, porque es el más común en los países donde la ERC está más estudiada (países ricos, donde la diabetes, la obesidad y la hipertensión se han investigado ampliamente como causas que derivan en enfermedad renal crónica). El nefrólogo de la región pensaba en la segunda opción, pero le costaba que su hipótesis fuese tomada en cuenta. Ahora, con el apoyo de este gran equipo, empieza a darse la vuelta a la hipótesis tradicional: el cadmio podría provocar enfermedad renal crónica y, como consecuencia secundaria, diabetes e hipertensión. Incluso se plantea que el cadmio podría causar diabetes directamente sin tener un origen en la dieta.
A pesar de todo el azufre que se consume aquí, coinciden en que eso no genera estos niveles de enfermedad. El foco en los metales pesados parece más evidente, pero todavía es pronto. Habrá que esperar a los resultados. Tocan cuatro o cinco meses de espera.
La socialización se hizo en el local de AHJASA. Hubo una muy buena participación, muchas consultas e intercambio de opiniones.
La Secretaría de Salud con su programa de vigilancia de la enfermedad renal va a ampliar hipótesis de trabajo, pero también tenemos a las investigadoras ya ampliando el equipo y buscando financiación por otras vías. Han manifestado públicamente su compromiso en tener conclusiones sobre las causas de la enfermedad renal tan alta. De hecho ya han estado contactando a otros profesionales. Como dice una de las participantes, es un proyecto de investigación de “salud global”, concepto que se empieza a usar para describir esta visión holística o completa de los parámetros que pueden afectar a un problema de salud.













